Las escuelas privadas de bajo coste generan desigualdad y segregación

EDUCACIÓN Y PRIVATIZACIÓN mantienen una relación cada vez más estrecha. La UNESCO alertó el año pasado de la “amenaza” de privatización y mercantilización de la enseñanza, recalcando que se trata de un “bien público y común, y como tal debe protegerse”. En esta línea acaba de publicarse un estudio de la Internacional de la Educación (IE) y la Unión Nacional de Profesores de Kenia que desmonta el espejismo de las escuelas privadas “de bajo coste”.

Dicho informe analiza las operaciones que ha desarrollado la Bridge International Academies (BIA) en Kenia y descubre la realidad que se esconde detrás de las afirmaciones realizadas por el proveedor privado con fines lucrativos, que asegura ofrecer una educación de calidad “asequible”.

La BIA es la “mayor compañía de innovación educativa del mundo”, que planea educar a 10 millones de niños en 12 países para 2025. Constituye un gran negocio en expansión, que ofrece una educación privada con fines de lucro en Kenia (país en el que empezó en 2009), Uganda, Nigeria y la India. Cuenta con una ingente cantidad de recursos económicos y el respaldo de Pearson, el gigante del “edunegocio” mundial. También le financian el Banco Mundial, el Departamento para el Desarrollo Internacional del Reino Unido, así como inversores de alto nivel: Mark Zuckerberg y la Fundación Gates. Con este arsenal económico y propagandístico, la BIA difunde una imagen de que sus servicios ofrecen la solución respecto al acceso de los desfavorecidos a la educación. Asegura que ofrece educación de calidad a bajo coste. Para reducirlo más se basa en dos elementos: economías de escala y tecnología, y datos.

Pero el estudio pone de manifiesto que, lejos de proporcionar una educación de alta calidad a un coste reducido para las personas más desfavorecidas de Kenia, la enseñanza que imparte la BIA es “de mala calidad, inaccesible para las personas más pobres y desfavorecidas y, a fin de cuentas, resulta inasequible para la mayoría de las familias que residen en las comunidades en las que BIA opera”.

Repensar la educación

La UNESCO considera que hay que repensar la educación en estos tiempos cambiantes. El organismo detecta tres tensiones en el orden mundial que afectan a la educación y considera que uno de ellos consiste en que “se ha difuminado la línea entre el entorno local y global, y las decisiones educativas no solo se toman en el ámbito más cercano. La segunda es el riesgo de “privatización y mercantilización” de la educación, al que hay que reaccionar con la protección de la educación como “un bien público común”. Por último, se refiere al “desvanecimiento” de la barrera entre educación formal e informal. El objetivo es que las competencias que aprendemos “no solo respondan a lo que reclama el mercado y vayan más allá de las lógicas de la formación de capital humano, sino que también sirvan para cada persona”.

En ese proceso de aprendizaje es fundamental la cualificación del profesorado. Y es aquí donde el método de la BIA despierta dudas, según el informe. Revela que la mayoría de los alumnos de BIA en Kenia reciben una educación que imparten docentes no cualificados y sobrecargados de trabajo. Los profesores de BIA están atados de pies y manos. Apenas pueden maniobrar porque se ven obligados a seguir un currículo guionizado, que se elabora en Estados Unidos. Los temarios se leen en tabletas, “lo que deja muy poco o ningún margen para adecuarse a las necesidades de aprendizaje de los alumnos”. Dos datos llaman la atención de este currículo. Por un lado, no está aprobado por las autoridades educativas de Kenia, y por el otro, la autoridad educativa para el currículo determina que “la mayor parte del contenido impartido [por BIA] no resulta relevante para los objetivos curriculares de Kenia”.

La UNESCO se refiere a la educación como un “bien público común”. El informe sobre la BIA concluye que su modelo no es accesible para todos los niños en edad escolar de Kenia. Incluso “podría ser visto como una contribución a la educación segregada”, según el estudio. El importe total de tasas y gastos que sufragan los padres es notablemente más elevado que los que la empresa declara en su publicidad sobre las escuelas. Los padres de los alumnos de BIA han descrito cómo se endeudaban debido a las tasas escolares o les creaban grandes dificultades para poder pagar los gastos de comida y atención sanitaria. Dado que el pago de las mensualidades se aplica de manera estricta, se excluye de la escuela a los alumnos que se retrasan en pagar las tasas. El informe concluye que la presencia de estas escuelas con fines lucrativos de bajo coste supone graves consecuencias para el derecho que poseen todos los niños y niñas de recibir una educación gratuita de calidad.

¿Qué función tiene el Gobierno de Kenia en esta situación? La Meta 4.1 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, ratificada por Kenia, exige que el ejecutivo asegure que todas las niñas y todos los niños terminen los ciclos de la enseñanza primaria y secundaria, que ha de ser gratuita, equitativa, de calidad y producir resultados escolares pertinentes y eficaces. El informe sugiere dos líneas de actuación al Gobierno de Kenia. Por un lado, cumplir con su obligación de proporcionar una educación pública, gratuita y de calidad. De forma paralela debería reforzar la normativa relativa a la oferta educativa alternativa, con el fin de garantizar que todos los proveedores respeten unos requisitos mínimos en lo que respecta a la contratación de docentes cualificados y al cumplimiento de las normas nacionales referentes al currículo y las instalaciones escolares.

Escribir comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Autoría