¿Hay ahora un sentido común educativo?

EN EL MUNDO SE DISPUTA UN NUEVO SENTIDO COMÚN sobre qué cosa es la educación, qué fines, qué derechos, qué prácticas, qué tiempos. En España, se creó un sentido común en los ochenta donde confluyeron el pensamiento sindical, pedagógico, social y político.

CCOO

CCOO estuvo en la centralidad del pensamiento común muy activamente. No estuvimos solos, fueron actores relevantes las Asociaciones de padres y madres, y de vecinos, los Movimientos de Renovación Pedagógica, los partidos de la izquierda, referentes potentes en el mundo académico. Este sentido común se ha desgastado: la realidad social ha cambiado mucho. Cosas que nos parecían buenas han perdido su atractivo.

Ahora hay mucha confusión. Esta confusión, como profesionales, nos estresa. ¿Para qué fines trabajamos? ¿Qué reconocimiento esperamos o merecemos? ¿Tenemos percepción de éxito? ¿Qué se espera de los profesionales de la educación?

El discurso anglosajón de la competencia se infiltra en nuestra cultura profesional. Tiene medios para hacerlo. La OCDE, que se otorga el papel de ministerio de educación mundial y con la ayuda de otras organizaciones supranacionales condiciona muchas políticas educativas. Organizaciones y fundaciones suelen preparar presentaciones mediáticas mundiales de informes con cantidades ingentes de datos. Generan la sensación de que las cuestiones educativas son problemas técnicos con soluciones proporcionadas por evidencias científicas. Generalmente incurren en malas praxis, pues comparan universos no comparables, presentan como causa-efecto correlaciones estadísticas, o generalizan al todo con información de una parte1. Las decisiones políticas son siempre políticas y no técnicas. La política educativa no es una excepción2, pero acaban generando mitos.

Otro mito prefabricado es que en España hubo alguna vez una calidad educativa que ahora hay que recuperar. Se cuela en nuestro pensamiento una nostalgia falseada. La escolarización plena hasta los catorce años se logró en los últimos años ochenta. En los 2000, al final de la aplicación de la LOGSE, hasta los 16. Al mismo tiempo, empezó la ola migratoria. Nunca los progenitores del alumnado español han sido una población completamente alfabetizada. Las mejores experiencias pedagógicas han partido de iniciativas puntuales, voluntarias, escasamente apoyadas. Muy pocas tienen continuidad. El heroísmo educativo no hace la calidad del sistema.

En los últimos años prolifera el marketing de fundaciones que han olido el negocio de la educación: digitalización, software, plataformas, programas de innovación a medida, formación del profesorado. Sueltan en Twitter frases como “Los mejores maestros enseñan desde el corazón”, “La curiosidad es la llave de cualquier aprendizaje”, “Despierta la lectura”, “El mejor sistema es aquel que genera vocaciones pedagógicas”, que nadie negaría y que sirven para vender escuelas, materiales, cursos on-line…

Me asusta también el mesianismo pedagógico que cree conocer soluciones totales e infalibles. Se encuentran muestras en las estanterías de las librerías, pero también en las direcciones de algunos centros donde el modelo neoliberal ha avanzado más.

No nos habrían pasado la lija de los recortes con tanto descaro si hubiéramos tenido un sentido común tan común como en los ochenta, específicamente como en el 88.

El pensamiento de los ochenta no ha muerto. Hay quien se aferra a él, a falta de algo mejor. Pero va convirtiéndose en caricatura de sí mismo.

CCOO se propuso participar en la construcción de un pensamiento educativo de hoy y para mañana.  Hemos trabajado mucho en los últimos años. Hemos hecho encuestas, libros verdes3, exposiciones4, un proceso interno sobre la educación que queremos5. CCOO es una máquina de creación de conocimiento. Tenemos expertos y expertas en todos los roles del sistema educativo y social. Tenemos el debate, la necesidad de ponernos de acuerdo, de interpretar los diferentes intereses, aglutinados por una actitud solidaria y comprometida socialmente. La producción de pensamiento de miles de personas afiliadas y cientos de miles representadas por CCOO es reconocida y reconocible, y es valiosa. No siempre la valoramos lo suficiente.

Cuando hemos pedido ayuda a las mejores mentes del país, la hemos obtenido. Tenemos respuestas, aunque no todas las que querríamos.

Ahora hay que tejer sentido educativo en todos los foros donde no se admita la educación como negocio. Hay que reclamar atención al mensaje que hemos construido: tenemos legitimidad.

Escuchando. Tejiendo. Construyendo. Formando una cultura profesional sólida, un pensamiento social y político compartido sobre la educación. En este gerundio interminable.

CCOO estaremos en la centralidad del nuevo sentido común educativo si estamos en la realidad, en el pensamiento, en el conocimiento y en la esperanza.

CCOO

1  El  http://www.te-feccoo.es/author/jose-saturnino/

2  http://www.fbofill.cat/publicacions/incertesa-i-creativitat-educar-la-societat-del-coneixemen

3  http://www.feccoo-madrid.org/comunes/recursos/15708/1634870-Propuestas_de_CCOO_en_Educacion._Libro_Verde.pdf

4  http://www.ccoo.cat/professionalseducacio/

5  http://laeducacionquequeremos.es/

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Montserrat Ros

Secretaria de política educativa