Ahora que lo están poniendo todo “perdido”

AHORA QUE LO ESTÁN PONIENDO TODO “PERDIDO” de pacto y de MIR deberíamos exigir al gobierno desde la movilización que lo verdaderamente importante es rescatar a la infancia desheredada que, en España, ya sobrepasa el 30% de la población infantil.

A la pobreza le gusta el fracaso y el abandono escolar. La Comunidad de Madrid es un buen ejemplo. Aparece como uno de los lugares de Europa, junto a Hungría, donde más segregación escolar hay en función del estatus socioeconómico de la familia: los niños pobres con los niños pobres, y los niños ricos con los ricos, fruto de las políticas educativas llevadas a cabo, como recoge el estudio de Javier Murillo, de la Universidad Autónoma de Madrid.

Urge reconstruir el sistema educativo situando en el centro del mismo los derechos de la infancia; acometer las políticas socieducativas necesarias para garantizar el derecho a la educación y la equidad; y complementarlas con acciones sociales para la protección de las familias que poco o nada tienen ni esperan al futuro.

Después de arrollar a una parte importante de la población con sus políticas de recortes y de exclusión social, el Gobierno del PP desea el pacto sobre cualquier cosa, incluso por encima de sus contenidos. El ministro de Educación, ignorante de los temas educativos, lo pregona a los cuatro vientos. Pero la inversión en educación se va a situar en los próximos dos años casi en un 3,5 % PIB. Aunque los “compadres” de la OCDE ya han explicado –lo escuché en un encuentro en Bruselas– que la inversión en relación al PIB no es rigurosa. ¡La OCDE que da cobijo a varios fundamentalistas que han empobrecido la educación madrileña y española! El ministro de Educación ahora también quiere un pacto por la ciencia y la investigación, que en España ha sufrido un recorte de algo más del 30 %, situándonos en el vagón de cola de los países de la Unión Europea (UE) y expulsando de nuestro país a miles de investigadores e investigadoras. Pero no pasa nada, porque en España parece ser que las urnas te dan licencia para todo y todo lo aguantan.

He tenido contradicciones ideológicas, morales y éticas a la hora de aproximarme a la obra de Céline, por su filonazismo y antisemitismo. Pero he leído sus memorias, Norte, y he leído El viaje al fin de la noche, ambos libros de lectura imprescindibles, lo reconozco. En este último texto escribe “para que te consideren razonable, nada mejor que tener la cara muy dura. Cuando tienes la cara muy dura, es bastante, entonces casi todo te está permitido, absolutamente todo, tienes a la mayoría de tu parte y la mayoría es quien decreta lo que es locura y lo que no lo es”. La poca vergüenza se pavonea por la política española.

El secretario de Estado de Educación, también ignorante de los temas educativos, lleva meses explicando en todos los foros públicos que el pacto en sí es recomendable, que para pactar no hay por qué hablar de financiación, y que lo hecho, hecho está. ¿Cuáles son los fundamentos epistemológicos para semejante transgresión de derechos durante los últimos años y querer institucionarlo como modelo? Segregación escolar en función del nivel económico y cultural, étnico, de género o de diversidad funcional. Pero “no hablemos de eso”, que diría Mariano Rajoy.

¿Se puede pactar desde la contrarreforma y el ajuste de cuentas? ¿Se puede pactar desde los recortes, la segregación escolar y la exclusión social? ¿Pactamos sobre la miseria del 30 % de la infancia empobrecida? ¿Qué vamos a pactar sobre la pobreza de tantos niños y niñas?

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Pedro Badía

Secretario de Política Educativa de FECCOO