La brecha de género sigue siendo una asignatura pendiente para España

SI BIEN SUS DATOS SON MEJORES RESPECTO DEL AÑO PASADO, se ubica en el puesto 29º en la tabla global y en la mitad inferior en el ámbito de Europa Occidental, superando a Bélgica, Portugal, Austria e Italia, entre otros, pero lejos de los primeros puestos del mundo, liderados por Islandia, Noruega, Suecia y Finlandia.

Hace unos días, se hacía público el Informe sobre la Brecha Global de Género, realizado por el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés), en el que se muestra una clara radiografía de la situación de los 149 países que participan en este estudio internacional. España ha mejorado en el último período en estudio en el aspecto relacionado con la Participación Económica y las Oportunidades, a la vez que mantiene sus óptimos niveles de alfabetización y de matriculación de mujeres en Primaria, Secundaria y en educación terciaria.

Pero los datos a nivel global, a pesar de una pequeña mejoría, resultan preocupantes. “… las sociedades no pueden darse el lujo de perder las habilidades, ideas y perspectivas de la mitad de la humanidad para realizar la promesa de un futuro más próspero y centrado en el ser humano que la innovación y la tecnología bien gobernadas pueden aportar”, explica el informe.

Europa occidental es, en promedio, la región con el mayor nivel de paridad de género (75,8%). Este dato permite calcular que, de seguir por este camino, “la brecha general de género en la región se cerrará en 61 años”. Pero no todos los países avanzan a igual velocidad en la zona.

Con los datos actuales, España ha pasado del 11º puesto de 2006 al 29º que ocupa en el reporte de este año, perdiendo cinco lugares desde 2017. Los bajos resultados en igualdad salarial y en otros apartados, tales como la presencia de mujeres en los consejos directivos de las grandes empresas o los altos índices de trabajo no remunerado que realizan ellas en comparación con ellos, no auguran una mejoría en el corto plazo.

Dentro de los datos de España, destaca también el informe la presencia de mujeres en el Congreso y el Senado, así como en cargos ministeriales, lo que le sitúa en los primeros 15 puestos de la tabla mundial de países participantes del estudio en ese ítem. La única marca negativa en este apartado es que no ha habido una mujer en La Moncloa en los últimos 50 años.

El mundo

El documento del Foro Económico Mundial muestra una leve mejoría respecto del año pasado, aunque todavía nos encontramos ante una brecha de género promedio del 32%. “El estancamiento en la proporción de mujeres en el lugar de trabajo y la disminución de la representación en la política, junto con una mayor desigualdad en el acceso a la salud y la educación, compensan las mejoras en la igualdad salarial y el número de mujeres en puestos profesionales, dejando la brecha global de género ligeramente reducida en 2018”, sostiene el informe.

La contribución igualitaria de mujeres y hombres en este proceso de profunda transformación económica y social resultará crítica. Los resultados del informe muestras que tres de los pilares fundamentales en los que se basa el estudio –educación, salud y política– notaron un aumento de la brecha de género en 2018, lo que sobre todo se explica por la baja representación de mujeres en jefaturas de Estado en todo el globo durante el período.

No obstante lo anterior, la perspectiva de cerrar la brecha parece ser más favorable en el ámbito político que en el sector económico, puesto que el cálculo de años restantes para alcanzar la igualdad en el segundo duplica al de la política.

Educación, economía y futuro

La educación, si bien es una de las áreas de mayor paridad, sigue teniendo importantes desafíos. Primero, porque todavía podemos encontrar en 44 países un porcentaje cercano al 20% de mujeres analfabetas. Además, el informe pone el foco en la proporción de personas que continúan estudiando después de la educación secundaria, ya que el dato de hombres y mujeres se reduce prácticamente a la mitad, instando a los gobiernos a plantearse objetivos más ambiciosos para el desarrollo del capital humano.

El mercado laboral también está siendo especialmente duro con las mujeres, ya que ellas participan menos que ellos en la fuerza laboral de los distintos países, según el documento. Y esto podría deberse principalmente a dos razones: la automatización de ciertos procesos afecta más profundamente a empleos habitualmente desempeñados por mujeres, y a la subrepresentación de ellas en las áreas STEM, es decir, en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas. Tampoco ayuda que el trabajo no remunerado y las labores domésticas sigan siendo realizadas en una gran mayoría por mujeres.

Pero la respuesta y propuestas del informe apuntan en una dirección clara, que los gobiernos y los agentes sociales, la empresa privada y el sector público, deben tener en cuenta: “Las economías que triunfarán en la Cuarta Revolución Industrial serán aquellas que estén mejor capacitadas para aprovechar todo el talento disponible. Las medidas proactivas que apoyan la paridad de género y la inclusión social, y abordan los desequilibrios históricos son, por lo tanto, esenciales para la salud de la economía mundial y para el bien de la sociedad en general”, sostiene Klaus Schwab, fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial.

Desde FECCOO hace tiempo que reclamamos una respuesta contundente para acabar con las diferencias marcadas que en el ámbito laboral se producen entre hombres y mujeres en España: una tasa de actividad diez puntos superior para los varones (según datos del último trimestre de 2017), mayor proporción de contratos temporales y jornadas a tiempo parcial para ellas, etc.

En CCOO creemos necesario avanzar en un modelo coeducativo que favorezca un proceso de empoderamiento de nuestras niñas, que las acerque a las ciencias, la tecnología y la digitalización. Y, para ello, debemos contar con una asignación de recursos suficiente para avanzar en la eliminación de la pobreza, la discriminación por razón de género y la erradicación de la lacra de las violencias sufridas generalmente por las niñas.

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