Los/as trabajadores/as del sistema educativo dan la talla

VIVIMOS UN FINAL DE CURSO ATRAVESADO POR CIRCUNSTANCIAS EXCEPCIONALES. La pandemia ha colocado a nuestras sociedades ante una situación sin parangón para las actuales generaciones. Una crisis multifacética que es, en primer lugar, de salud pública, pero que tiene consecuencias inmediatas en el plano económico, social y laboral. Y, en segundo lugar, una crisis que va afectar a los derechos humanos universales.

El necesario confinamiento para aplanar la curva de contagios ha conllevado una paralización de la actividad económica sin precedentes y su correlato en forma de pérdida de empleo brutal, los ERTE y ERE que están dañando la cohesión social. La pérdida de puestos de trabajo ha afectado en este breve periodo de tiempo a cerca de 900.000 personas y ya hay más de 3,1 millones afectadas por ERTE. El Gobierno ha tomado en consideración algunas de las propuestas sindicales para generar nuevos subsidios o flexibilizar el acceso a la percepción del desempleo que pueden contribuir a paliar en parte la situación.

En el sector de la educación, el empleo ha caído un 5,24% por el impacto de la crisis sanitaria, siendo el cuarto donde más empleo se pierde tras la construcción, la hostelería y los servicios administrativos, con una cifra de 52.728 puestos menos, afectando especialmente a los subsectores socioeducativos y a la Educación Infantil. Comparado este dato con la media de los últimos 10 años, observamos que nunca se había producido una pérdida de empleo de dimensiones similares en un solo mes. Los sectores más feminizados y precarizados son los que la sufren con más crudeza.

Desde CCOO hemos pedido al Gobierno que se apliquen las medidas aprobadas para evitar los despidos, así como el cumplimiento por parte de las administraciones públicas de lo previsto en los contratos establecidos con las entidades prestatarias de servicios. También hemos denunciado la paralización en la contratación de personal docente interino o de servicios educativos complementarios. A partir de los datos de afiliación media a la Seguridad Social durante estas últimas semanas, y comparando los datos con la media de los últimos 6 años, estimamos que, a causa de los criterios restrictivos de las administraciones, 3.455 personas no han sido llamadas. Esta cifra no recoge las personas que no han sido sustituidas tras causar baja como consecuencia del Covid-19, que supondrían alrededor de 2.500 contrataciones más. Como consecuencia de la presión de CCOO, algunas autonomías han reiniciado los llamamientos.

La pandemia ha colocado al sistema educativo ante el reto de pasar de un día para otro de la actividad lectiva presencial al formato en línea. Y hay que reconocer que el profesorado ha hecho un esfuerzo extraordinario para garantizar la continuidad de la actividad educativa. Tras una dura etapa de recortes en las plantillas y en sus condiciones laborales y profesionales, ha asumido el cambio a la actividad lectiva no presencial con celeridad y profesionalidad, sorteando las dificultades con imaginación, esfuerzo y generosidad, tarea en la que ha contado, además, con el apoyo del alumnado y de las familias.

La nueva situación pone de manifiesto la existencia de la brecha digital (en torno al 12% del alumnado no tiene acceso a medios tecnológicos). Aparece la necesidad de garantizar la atención a la diversidad del estudiantado en el nuevo escenario y también la mayor complejidad para atender a la compensación de las desigualdades. La brecha de la pobreza y la desigualdad se expresa con crudeza. Las TIC, que ya tenían una importante presencia en el ámbito educativo, han cobrado una nueva dimensión. Aunque lo fundamental va a ser el modelo educativo por el que apostemos. Todo ello va a requerir de reflexión y actuaciones decididas.

El hecho de que algunas CCAA salieran de la reunión sosteniendo su apoyo al acuerdo y que horas después se desdijeran, remite con claridad a las directrices partidarias, una decisión que perjudica al conjunto del sistema educativo.

Nos encaminamos hacia el final de curso más complejo de nuestra historia reciente. La situación de crisis exige a todos los actores lealtad, compromiso y acuerdos. La educación no debería convertirse en arma arrojadiza con la que tratar de obtener rédito político de una situación tan dramática como excepcional. Nadie debería jugar con las expectativas y con el futuro de nuestros jóvenes.

CCOO ha defendido que a la hora de evaluar al alumnado se flexibilicen los criterios para facilitar la promoción y la titulación del alumnado. Huyendo de la demagogia del aprobado general, hemos defendido que sea el profesorado, que sean los equipos docentes de los centros, los que en el ejercicio de su autonomía, su libertad, su responsabilidad y su profesionalidad, quienes como siempre evalúen al alumnado. Y que lo hagan en el marco de una normativa consensuada y clara que les proporcione la seguridad necesaria para atender a estas circunstancias excepcionales.

Resulta lamentable que la mayoría de las autonomías del PP hayan roto el consenso, sosteniendo una posición fraccional difícil de entender, que va a colocar a su alumnado en situación de desigualdad respecto al del resto del Estado, pudiendo perjudicar sus expectativas vitales. El hecho de que algunas CCAA salieran de la reunión sosteniendo su apoyo al acuerdo y que horas después se desdijeran, remite con claridad a las directrices partidarias, una decisión que perjudica al conjunto del sistema educativo.

También sorprende que algunas organizaciones sindicales cambiaran de posición. Tras saludar inicialmente que “no había aprobado general”, pasaron a hacer de ariete de los gobiernos autonómicos de la derecha, tildando la propuesta incluso de inconstitucional.

Nuestro sistema educativo se enfrenta a grandes retos. Algunos vienen de lejos: la necesidad de una nueva ley educativa que nos permita superar las insuficiencias de la LOMCE, la financiación del sistema educativo para subsanar las secuelas de una larga etapa de recortes que coloque a la educación como una política prioritaria, la reflexión sobre la profesión docente, la necesidad de disminuir la precariedad y temporalidad en el empleo… La crisis sanitaria nos sitúa ante retos nuevos e inaplazables. A algunos de ellos nos acabamos de referir. Todo ello va a requerir de negociación y acuerdos. En CCOO, desde la propuesta y con la firmeza que nos caracteriza, trabajamos en esa dirección.

Demasiados muertos en demasiadas familias… También compañeros/as de las CCOO. Nuestro cariño, nuestra solidaridad y nuestro recuerdo emocionado.

Últimos comentarios

  • Alejandro

    Yo trabajador a tiempo parcial en una academia y autónomo por otro lado. Estar de ERTE (menos de 300€) hace que no pueda cobrar la ayuda a los autónomos. Teletrabajando pago yo internet, llamadas teléfónicas luz… y mi contrato se acaba dentro de un mes.
    Tenemos el peor convenio del mercado laboral y comisiones no hace nada. Cuando he preguntado por mi situación no me han resuelto nada. Creo que el primer gasto que voy a eliminar va a ser el de un sindicato que hasta ahora no ha hecho NADA por mi sector.

  • Carmen V R

    Si las decisiones dependen de cada autonomía no sé por qué se escribe de manera genérica para todas. La situación de las que están gobernadas por quienes hacen oposición al gobierno central no es ni medio parecida a la que tienen las comunidades en las que sus gobiernos se coordinan con el gobierno central.

  • Susanna perez medina

    Me parece todo muy bien pero a las educadoras de infantil de(0-3)años nos han olvidado .En este caso me he ido directamente el paro pero lo bueno que el sepe me tiene olvidada .Desde el 12 de marzo sin trabajo y sin ningun ingreso

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Francisco García

Secretario general FECCOO