Competencia ecosocial para la sostenibilidad

EL CONTEXTO ACTUAL, CARACTERIZADO POR DIVERSAS EMERGENCIAS COMO LA SANITARIA O LA CLIMÁTICA, requiere de una respuesta adecuada por parte de la Educación. En la actualidad está en trámite el Proyecto de Ley Orgánica de modificación de la LOE (LOMLOE) y, como las leyes educativas anteriores, no tiene en cuenta el tratamiento adecuado de la condición humana como ser ecodependiente e interdependiente, ni pone la vida en el centro de la actividad escolar.

La gran mayoría de los problemas y retos que la humanidad debe acometer de manera urgente tienen su origen en un modelo de desarrollo que provoca una profunda crisis de dimensiones ecológicas y sociales (crisis ecosocial). Esta provoca un escenario caracterizado por la incertidumbre y la falta de seguridad, derivadas de la fragilidad del Estado del bienestar y de los cambios estructurales que se deben acometer para hacer realidad la necesaria transición ecológica.

El sistema educativo, si tiene que favorecer el desarrollo integral del alumnado en el escenario descrito, debe llevarlo a cabo centrado en la comprensión sistémica de su entorno, próximo y global. Para ello, es necesario incorporar una nueva competencia: la ecosocial para la sostenibilidad, que ayude a establecer una renovada cultura de la sostenibilidad que, a su vez, conduzca a un nuevo modelo de desarrollo, más adecuado y respetuoso con los límites biofísicos del planeta, y apoyado en valores de justicia, equidad, igualdad y solidaridad.

 

Ser humano ecodependiente

El alumnado, a través de la competencia ecosocial, desarrolla el entendimiento del ser humano como ecodependiente e interdependiente, capaz de realizar una comprensión sistémica de la realidad pasada y presente. Le ayuda a ser consciente de los límites ecológicos y a ser capaz de actuar dentro de ellos y de ajustar su actividad al funcionamiento de los ecosistemas. También facilita la reflexión sobre las posibles innovaciones, personales y colectivas, y herramientas para una toma de decisiones que permita avanzar hacia una transformación social hacia sociedades justas, democráticas, descarbonizadas y sostenibles. Su fundamento debe ser el conocimiento científico y el desarrollo de un sentido crítico respecto de los sistemas socialmente construidos (cuidados, cultura, política, economía, comunicación…).

En pleno debate de la LOMLOE, #EA26 presenta una propuesta para incluir, con todas las consecuencias, la competencia ecosocial en el nuevo sistema educativo.

La vida en comunidad precisa entender los sistemas sociales y políticos, y contemplar la participación como un derecho fundamental de la ciudadanía que debe ser alentado

Dimensiones de la competencia ecosocial

En relación al saber, la competencia ecosocial impulsa el conocimiento actualizado respecto a los problemas ecosociales complejos. Esto implica entender el planeta como un sistema finito cuyos bienes comunes deben ser tratados con la misma consideración, y adquirir un conocimiento crítico del sistema de producción y consumo, de los flujos de energía y de los ciclos materiales del planeta.

En cuanto al saber ser, esta competencia es clave para la construcción de ecociudadanía. Los principios que la guían están orientados al respeto y cuidado de la comunidad de la vida, la integridad ecológica, la justicia social, la democracia y la no violencia, y regidos por actitudes y valores relacionados con la asunción de criterios éticos asociados a los derechos humanos, sumados al desarrollo de la empatía como elemento clave para articular sociedades ecosociales. Asimismo, la vida en comunidad precisa entender los sistemas sociales y políticos, y contemplar la participación como un derecho fundamental de la ciudadanía que debe ser alentado, además de ser un instrumento imprescindible para dar respuesta a la crisis climática.

Finalmente el saber hacer es clave para la construcción de la ecociudadanía, para favorecer la capacidad para enfrentar problemas, buscar soluciones y actuar de manera individual y colaborativa en su resolución. Las habilidades argumentativas, deliberativas y de diálogo son fundamentales para la búsqueda de acuerdos. Se trata de desarrollar habilidades necesarias en entornos de alta incertidumbre en los que la resiliencia cobra protagonismo. Así pues, el pensamiento crítico constituye una de las claves para facilitar la reflexión que tenga en cuenta el conocimiento científico disponible y los imperativos universales de justicia y equidad en el reparto de los bienes comunes y las cargas ambientales, según las posibilidades y límites de los diferentes contextos vitales.

En definitiva, todo ello facilita el empoderamiento del alumnado como agentes de cambio ecosocial, tanto en el centro educativo como en su entorno, incluso en esferas más amplias como la comunidad, el Estado o el mundo, adoptando comportamientos sostenibles, participando e involucrándose en actividades y grupos de trabajo comunitarios para alcanzar las metas de sostenibilidad de manera consciente y contextualizada. De esta manera, se posibilita el tránsito de un modelo económico basado en el consumo y el individualismo, hacia otro basado en la cooperación y el respeto a las personas y a la naturaleza.

La tragedia de la pandemia nos ha mostrado el camino para el futuro, la resiliencia ecosocial. Esto es, estar preparados y preparadas para el azar y la incertidumbre, para las crisis o colapsos por llegar, para el decrecimiento material por venir, etc. Construir resiliencia necesita, evidente e inexcusablemente, de la competencia ecosocial.

¿Qué es #EA26?

#EA26 surge en 2013 como consecuencia de la inquietud de un grupo de personas que, observando la escasa presencia de la educación ambiental en las redes sociales, decidieron impulsarla en un entorno virtual que permite contrastar ideas e intercambiar iniciativas de manera ágil, así como multitud de puntos de vista sobre las diferentes cuestiones relacionadas con la educación ambiental que se promueven de forma activa. Twitter (@Edu_Ambiental, #EA26) es la red social donde surgió este colectivo y en la que todos los días 26 de cada mes, entre las 18:00 y las 19:00, se debaten, se discuten, se aportan o se critican diferentes temáticas de la educación ambiental que son propuestas para cada ocasión.

#EA26 es, por tanto, una red abierta, en la que cada quien se “apropia” de los debates, de la “marca” y hace suya la educación ambiental, permitiendo que el conocimiento sea distribuido y, en muchas ocasiones, desbordado.

Desde su origen se han producido decenas de debates en torno a las más diversas temáticas y consideraciones que vive la educación ambiental. Ha habido encuentros virtuales con figuras relevantes de este ámbito (#EA26Con_XX), aportaciones en forma de ponencias, artículos, capítulos de publicaciones, propuestas, etc.

Teniendo como referente el Libro Blanco de la Educación Ambiental, uno de los objetivos fundamentales de #EA26 es “Promover la acción pro-ambiental entre individuos y grupos sociales; una acción informada y decidida a favor del entorno y hacia una sociedad sostenible, realizada en el contexto vital de los ciudadanos: hogar, trabajo, escuela, ocio y comunidad”.

#EA26 ha puesto en marcha, desde el 26 de mayo al 26 de junio, una campaña de difusión y apoyo de la Competencia Ecosocial para la Sostenibilidad y su inclusión en el currículo, con el objetivo de hacer que la educación sea clave para la transformación hacia una sociedad sostenible. Conoce la propuesta completa en su página web.

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