Reflexión sobre el futuro de la profesión docente

EN EL MARCO DE LA POLÍTICA EDUCATIVA COMO UNA TAREA SOCIAL COLECTIVA, el presente dosier ha abordado algunos de los temas trascendentales para el futuro de la profesión docente. El papel del profesorado como un agente clave en los procesos de construcción de una sociedad más justa, libre, y democrática. El impacto de las tecnologías en la formación y el trabajo diario del colectivo, sobre el que se aporta una interesante reflexión.

El gran riesgo de la tecnología sin el soporte de un modelo educativo y profesional que no estén al servicio del éxito para todas las personas. La necesidad de que el profesorado esté en condiciones de ejercer un control colectivo sobre el sentido, los objetivos y los contenidos de su trabajo, alejado del corporativismo más cerril. Y la urgencia de desarrollar un buen diseño y una buena planificación de la formación inicial y permanente, como alternativas a lo que tenemos. La situación de crisis que vivimos podría ser un obstáculo, pero también una oportunidad para reflexionar y acometer un cambio en las políticas de profesorado que en España se viene necesitando desde hace años.

La profesión docente es una tarea altamente creativa en la que hay que utilizar todos los recursos, personales y profesionales, para resolver y gestionar todas y cada una de las situaciones de conflictos que se derivan de la convivencia entre colectivos dispares y, en ocasiones, con intereses contrapuestos que coinciden en el subsistema escolar del sistema educativo. El término conflicto está formulado en un sentido positivo, de normalidad, y se refiere a los retos de formar simultáneamente a una diversidad de personas, con características y circunstancias variadas y diferentes, así como la toma de decisiones ad hoc. El impacto de la profesión en el devenir político y cultural de la sociedad es innegable.

 

Innovar críticamente

Para poder ejercer una actividad tan compleja, es necesario contar con el apoyo y la confianza de la sociedad, así como un alto grado de autonomía y libertad en el ejercicio de la profesión, dos constantes que deben estar presentes y sin las cuales el colectivo docente se ve restringido y encasillado, obligado a seguir una serie de pautas o normas generales que muchas veces no responden a la situación específica con la que se encuentra, pues ninguna norma puede llegar a describir todos los casos particulares.

Ahora debemos formar al profesorado para innovar críticamente, siendo conscientes de que todo lo que dice y hace impacta directamente en la vida de sus estudiantes y de sus familias. También para que su posicionamiento sea una garantía del derecho a la educación de todo el alumnado y para que no sean meros peones a las órdenes de la ideología del gobierno de turno.

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Pedro Badía

Secretario de Política Educativa de FECCOO