La desigualdad no es compatible con la calidad educativa de los centros

CUANDO LEEMOS HOY, EN 2018, lo que figura en la Constitución de 1978 sobre la participación de la comunidad educativa en educación –“Los profesores, los padres y, en su caso, los alumnos intervendrán en el control y gestión de todos los centros sostenidos por la Administración con fondos públicos, en los términos que la ley establezca” (art. 27.7)–, no se entiende cómo todavía se puede debatir sobre el papel decisivo que debieran tener los consejos escolares en la vida de los centros.

¿Feminización? Sí, pero…

LA MAYORÍA DE LA SOCIEDAD comparte la idea de que las mujeres pueden y deben ejercer trabajos, profesiones y responsabilidades, históricamente reservados a los varones. De hecho, los avances sociales de las mujeres en nuestro país están fuera de toda duda: hay un importante incremento de la presencia femenina en el ámbito público, en el mercado laboral y en la participación política y social. No está tan claro, sin embargo, que esa mayoría social considere que los hombres deban realizar tareas de cuidados y, en la realidad, tenemos que considerar que las mujeres siguen siendo responsables de los cuidados familiares, ya que los hombres no han realizado los correspondientes avances en ese terreno.

Las escuelas privadas de bajo coste generan desigualdad y segregación

EDUCACIÓN Y PRIVATIZACIÓN mantienen una relación cada vez más estrecha. La UNESCO alertó el año pasado de la “amenaza” de privatización y mercantilización de la enseñanza, recalcando que se trata de un “bien público y común, y como tal debe protegerse”. En esta línea acaba de publicarse un estudio de la Internacional de la Educación (IE) y la Unión Nacional de Profesores de Kenia que desmonta el espejismo de las escuelas privadas «de bajo coste».