“Para PISA, el buen docente es solo el que genera buenos resultados conforme a lo que esta prueba valora”

PABLO GENTILI aborda sin pelos en la lengua la actualidad educativa española. Los paralelismos de presente y futuro, a ambos lados del Atlántico, también entrelazan aquí su análisis: los instrumentos educativos en que se expresa la redefinición del capitalismo se están estandarizando.

Fotografías de Teresa Rodríguez.

PABLO GENTILI está doctorado en la Facultad de Educación de Buenos Aires. Desde 1984 ha tenido una intensa labor docente en Argentina y Alemania; desde 1994, la prosigue en Río de Janeiro. Sus líneas de investigación, divulgación, amplitud de publicaciones y compromiso con diversas organizaciones académicas y sociales versan sobre las reformas educativas en América Latina, privatización de la educación, políticas educativas comparadas, educación y ciudadanía, sindicalismo docente y similares.

¿De qué no habla PISA?

Detrás de las sensibilidades que despierta, oculta grandes carencias. No puedo culpar a la madre que quiere que su hijo tenga un empleo con buen salario para ser feliz, pero sí tengo que culpar al Gobierno que transmite a esa madre un ideal de escuela que la está engañando y le está haciendo perder la oportunidad de que el derecho a la educación sea una ocasión para que su hijo tenga acceso a saberes que lo transformen en buen ciudadano. PISA no le habla de la ciudadanía, le habla en términos del emprendedurismo, de la capacidad de inventiva laboral. No habla de la participación para hacer del mundo un espacio más justo; no dice que hay que aprender a defender los derechos del trabajo, aprender a diferenciar el trabajo decente del indecente, aprender a discernir la explotación de lo que es el compromiso, el trabajo solidario… No dice que la educación puede ser el lugar ideal que la sociedad democrática creó para que se aprendan estas cosas.

¿Vamos a una sociedad despolitizada?

Sí. En España votar más no parece conducir a elegir mejor…, cosa que en Galicia, por ejemplo, estáis que lo bordáis… De alguna forma, esto demuestra una profunda despolitización de la democracia: ejercer un derecho que en España costó mucho conquistar, el derecho al voto, y a medida que España vota más, crece más la derecha. Las políticas de educación tienen que ver con esta despolitización y fue Wert el que dijo una de las cosas más dramáticas del sistema educativo español. Ahora está en la OCDE: no hay ninguna casualidad en esto. Su triste paso por Educación será recordado como uno de los momentos más nefastos y oscuros. Pero fíjate que habló de algo que se ha multiplicado mucho en España y que en América latina lo estamos viendo: “Hay disciplinas que hacen perder tiempo y distraen a los alumnos”.

Algo así decía Wert a propósito de la Filosofía, la Sociología, el Arte… ¿Por qué habló de esto? Porque, si la escuela tiene que formar para el trabajo, ¿para qué sirve la Filosofía? Si, en definitiva, en el trabajo cuanto menos pienses mejor, ¿para qué sirve el Arte o la Música? Las cosas que se eliminan son las que nos llevan a pensar que incluso las Matemáticas son algo meramente instrumental… Es la Matemática para hacer negocios, aunque también haya una Matemática reflexiva que nos podría ayudar a pensar, a partir de los números, la construcción de un mundo mejor. No. Lo que se impone es una Matemática aplicada que, en definitiva, sirva para pasar pruebas, acceder a buenos puestos y hacer ecuaciones financieras.

PISA

PISA no habla de la participación para hacer del mundo un espacio más justo

¿Y la Lengua?

Pasa lo mismo, y es muy importante. Ahí está el inglés que nos quieren enseñar: no es el inglés que sirve para conocer mejor el mundo; es el inglés para los negocios y para el turismo… Ahora, el Gobierno del golpe de Estado en Brasil ha eliminado una de las grandes conquistas del Gobierno del PT: el español como lengua obligatoria en las escuelas. Lula quería el español porque no podía ser que Brasil, rodeado de países que hablan español, no hablara español. No era el idioma de los negocios, pero ayudaría a integrar más culturalmente a los pueblos. Y que se integrara Brasil más con España, y por España llegar a Europa. Era una idea cultural. Bueno, pues a poco de asumir Temer el poder, lo quitó como obligatorio y lo puso optativo… E igual hizo con la Historia de África, que se había puesto como obligatoria y ahora es también optativa. En un país con un 47% de población con origen africano, negros y negras, no afrobrasileños: no son africanos sino brasileños cuyas raíces están en África. Si Argentina no estudiara la Historia europea, sería imposible entender la sociedad argentina. Por querer entender Brasil sin Portugal ni África, se eliminó ahora Historia de África. Igual que se elimina la Filosofía y la Sociología, porque son saberes que distraen de que Brasil tenga un buen desempeño en las pruebas de PISA, que es quien ahora muestra cómo es un buen ciudadano; en definitiva, un obediente trabajador. Nos quieren volver a un pasado remoto, pero contando con que la sociedad crea que PISA ayuda a modernizar la educación.

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En contraste con los médicos, la de profesor es la única profesión donde la gente se financia su propia formación

¿La gran afluencia de inmigrantes -sudamericanos en buena medida- fue aprovechada para desprestigiar la enseñanza pública?

No es exagerado decirlo así. España ha vivido un momento muy particular porque el crecimiento económico español generó un atractivo extranjero muy grande, especialmente de Sudamérica y del Norte de África. Se transformó en un espacio de trabajo para servicios que los españoles no querían hacer, pero no llegó a desarrollar un Estado capaz de atender a estos inmigrantes que venían con muchísimas deficiencias y necesidades específicas. Cuando llega el Gobierno del PP, el recorte en los gastos se acompaña del estímulo a la educación privada porque los beneficios de la educación privada son muchos. Todo, hasta la desgravación fiscal por los uniformes escolares, son beneficios que estimulan a la gente a mandar a sus hijos a la escuela privada o a la concertada, y genera una segmentación mayor del sistema educativo. Hizo que a los pobres se los pusiera en los guetos educativos que terminaron siendo los institutos públicos, sobre los cuales se empezó a generar un discurso descalificador y humillante, el que se quiere generar hacia la escuela pública.

¿También para aumentar la desigualdad?

Creo que se generó un cóctel terrible, con un Estado que se aleja cada vez más de la responsabilidad social y una sociedad cada vez más diversa en condiciones de mucha desigualdad. La crisis económica hizo que muchos de los inmigrantes que llegaron aquí para trabajar perdieran sus empleos, y esto los puso en una situación más carencial todavía. Y de mucho sufrimiento, porque hay que entender que, cuando venía una familia africana o latinoamericana a trabajar en un bar o a limpiar los baños de un hotel, esa familia representa a muchas otras de sus países de origen. Piensa que hay países centroamericanos, Ecuador por ejemplo durante mucho tiempo, donde la principal fuente de ingresos eran las divisas que entraban por transferencias de las familias que vivían en el exterior. Entonces, cuando estas personas perdieron sus empleos, no sólo tuvieron problemas en sus familias de acá, sino también afuera, lo que genera una enorme responsabilidad. Bueno, y esto se transmite a los niños mientras el Estado se despreocupa. A unos niños que vienen con un nivel de complejidad y demanda educativa muy grande, no se les puede tener en un aula hablando tres, cuatro o diez idiomas y, encima, con necesidades económicas porque no comen y están con separaciones familiares, porque el papá se tuvo que ir a trabajar a otro país mientras la mamá no tiene empleo…

Esto es una mezcla explosiva que acaba profundizando todavía más la idea de que la escuela pública es mala. Porque, en definitiva, no se explica por la crisis económica ni por la irresponsabilidad del Gobierno para financiar la política social o las escuelas, ni por nada. Se les habla de la incompetencia de los centros educativos. O sea, que, además, se transfiere la culpa y la responsabilidad a quienes sufren la irresponsabilidad: los inmigrantes pasan a ser los culpables de todos los males del país, y los profesores son vistos como unos incompetentes porque no los pueden atender.

Las pruebas estandarizadas fortalecen la imagen de un docente no creativo, el capacitado en esas normas y obediente

¿A los profesores, les quieren como profesionales o como peones?

Sí, justamente. Creo que uno de los efectos más nocivos de PISA es que, al generar un modelo de educación, una norma hacia donde va la escuela, también define un modelo de docente. El buen docente es el que genera buenos resultados conforme PISA establece que son buenos aprendizajes, los que valora su prueba. En este sentido, si te sales de la norma -como en cualquier sistema autoritario-, pasas a ser un outsider, un desequilibrado en los términos que el sistema establece. Y lo que hace el sistema con los desequilibrios es que los trata de eliminar, los estigmatiza, etiqueta y se los trata de sacar de encima.

¿Una cuestión de obediencia? ¿A quiénes?

Para ejercer la docencia es fundamental la creatividad, la libertad para pensar, para crear. Y hay que que tener herramientas para poder ejercer esa libertad creativa. Hay que aprender, formarse para desarrollar la capacidad crítica, pero es fundamental que el docente tenga esta libertad. Y tú ves en paralelo, sin embargo, cómo hoy estos sistemas estandarizados que evalúan la educación en base al resultado de pruebas a los alumnos, también generan una enorme industria alrededor que facilita herramientas para obtener buenos resultados. Por ello, no es coincidencia que PISA exista en un contexto en el que los grandes monopolios de la producción de los libros didácticos ha crecido exponencialmente. En definitiva, un sistema como el de PISA beneficia mucho al que produce materiales didácticos estandarizados, pues PISA es una prueba estandarizada y se aplica en todos los países. Por tanto, es la gran utopía del control. O sea, si el mismo conocimiento se le pide a todos los niños del mundo, el que produce las herramientas didácticas para aprender esos conocimientos puede llegar a tener un gran poder. Por eso no es raro que hoy manejen la industria del libro didáctico capitales internacionales poderosísimos. Entre otras cosas, porque uno de los principales clientes son los Estados, que son los que compran esos libros para que los niños estudien. El Estado brasileño en un determinado momento fue el mayor comprador de libros del mundo: imagínate comprar 30 ó 40 millones de ejemplares de un libro de cada disciplina por año. ¿Qué ocurre entonces? Todo esto fortalece la imagen de un docente no creativo, el capacitado en esas normas y obediente.

La irresponsabilidad social del Gobierno hace que los profesores sean vistos como unos incompetentes que no pueden atender los problemas de desigualdad

¿Cómo es de perjudicial?

Con este directivismo, la frustración y sufrimiento que tienen los docentes con mayor experiencia en el sistema escolar es enorme. Primero, porque vieron pasar todas las reformas durante tantos años, pero después, porque su capacidad de adaptación es más limitada que la de los jóvenes. Estos vienen programados para trabajar con una bajísima capacidad de creatividad, inventiva y libertad para la producción de conocimiento y actividades didácticas, pero tienen más éxito porque cuanta menos creatividad y libertad tengan, más productivos son.

Es parte del proceso de precarización de un trabajo en el que, por otro lado, los docentes sufren por la pérdida salarial y por el empeoramiento de las condiciones laborales. Trabajan más horas, en peores condiciones y ganan menos, en un contexto en que la mayor parte de los docentes -y de las docentes, pues hay niveles en que la mayoría son mujeres- es más precario. En Argentina, casi el 60 % del salario como docentes es el ingreso de la familia; y se sospecha que, mientras 30 ó 40 años atrás el salario docente completaba el salario familiar, ahora es el principal. Tenemos, pues, mujeres docentes en una estructura social profundamente machista y patriarcal: mujeres que trabajan como docentes, que pasan a ser jefes de hogar y no pueden sustentar a su familia.

Y todo este trabajo se asienta sobre una exigencia de formación y capacitación muy grande, pero sin apoyo público. Yo me sorprendo en los eventos y congresos a los que asisto. Los docentes van a todo y muchas veces pagan sus propios gastos, su propia formación. Es la única profesión donde la gente se financia su propia formación. Contrasta con los médicos, a los que cuando van a un congreso los laboratorios les pagan los pasajes y la estancia. Los docentes no, se lo pagan ellos todo: pagan su formación, hacen cursos, se están formando continuamente y son criminalizados, humillados y estigmatizados como burros e imbéciles que no saben atender a las necesidades de la sociedad moderna. Esto es terrible, porque genera una enorme ansiedad y frustración. Y muchas enfermedades también, porque la docencia lo sufre con depresión y estrés profundo.

En un panorama tan poco halagüeño ¿qué queda para la utopía?

Bueno, primero, que vivimos en un momento muy complejo y tales momentos, incluso de derrota, son de gran creatividad y oportunidades. Porque son momentos de aprendizaje: cuando uno sufre derrotas aprende. Y aquí hay dos cosas que creo que debemos aprender en América Latina y en España: que hemos sufrido una derrota muy grande pero hemos generado también cambios muy importantes.

España es un país donde el PP crece, pero también generó la experiencia y movilización social y popular más importante que tuvo Europa en la última década, el movimiento del 15-M. Es un país que tiene todavía una izquierda política estructurada: no es un gran movimiento de masas, pero existe. Hay países que lo han perdido. Por lo tanto, en España es verdad que hay motivos para deprimirse, pero también hay motivos para tener esperanza porque ustedes hace muy poco consiguieron generar una química, una mística que parecía imposible y se logró. ¿Por qué digo que el 15-M es tan importante? No por el movimiento como tal solamente, sino por el hecho de que, en determinado momento, la gente mostró señales de cansancio de la podredumbre política y económica que se estaba viviendo. Fue algo muy parecido a lo sucedido en América Latina, donde tuvimos una década en que nos equivocamos mucho, cometimos muchos errores, pero también hicimos muchas cosas.

Antes, no sabíamos si podíamos. Ahora, ya sabemos que podemos. Se tratará de volver para ser mejores y evitar repetir esos errores. Aquí ustedes tienen una gran oportunidad hoy: unir a las izquierdas1. En comparación con otros países de Europa, España es un país con capacidad de movilidad social, sindicatos y organizaciones que todavía funcionan. En este contexto de avance conservador tan profundo, hay muchos puntos de encuentro. Por lo pronto, uno: luchar contra este Gobierno y todo lo que este Gobierno implica. Hay posibilidad de encontrar puntos estratégicos de alianzas; tendría que haber posibilidad de formar gobiernos comunes en los lugares donde se pueda. Si no se logra eso, la dificultad va a ser muy grande.

Es difícil, pero la esperanza es que todo esto existe, se puede fortalecer y avanzar. La peor derrota es pensar que no hay alternativa, y creer en lo que los poderosos quieren que creamos: que finalmente nos han derrotado y que siempre vamos a ser oposición. Me parece que el gran motivo de la esperanza es poder construir una referencia, una utopía, una narrativa que nos permita estar juntos para resistir. En América Latina, cometimos muchos errores, inclusive el de pensar que tenemos que aliarnos a nuestros enemigos si queremos gobernar, para tener más consenso. Y eso fue nuestra ruina porque, en vez de aliarnos a nuestros aliados naturales, que luchan por la ampliación de los derechos y oportunidades, nos aliamos con los poderosos y nos terminaron cagando. La posibilidad de construir la esperanza depende de la capacidad que tengamos de movilizarnos más y articularnos alrededor de objetivos comunes.

1 Esta entrevista se hizo el 29 de septiembre de 2016.

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Manuel Menor

Profesor de Historia