Lectura: base de igualdad

EL PASADO 10 DE ENERO se presentó en la Biblioteca Nacional el informe elaborado por la Federación de Gremios de Editores, con la participación de expertos cualificados, “La lectura en España 2017”, en el que se ofrece una visión panorámica global de la situación en torno a la lectura y los elementos que inciden en ella. Podríamos decir que se trata de una observación del paisaje después de la batalla.

¿Qué ha ocurrido en este ámbito en España desde la publicación del último informe, en el año 2008? ¿Qué efectos ha tenido la crisis económica y la reducción de recursos?

Efectivamente, nos encontramos con muchas sombras. La desigualdad, cada vez más creciente a nivel económico y social, también se ha instalado en los hábitos de lectura. La edad, la ubicación geográfica, el nivel de estudios y el género marcan la diferencia, que crece. Las personas que ya leían, ahora leen más, contrastando con las cifras aportadas por el CIS: el 39,4% de los españoles manifiestan no haber leído un solo libro en 2015.

En la última década ha desaparecido el 25% de los quioscos y papelerías existentes. Nos alarma el cierre de 700 librerías en el último año, mientras se da la paradoja de que se publican más libros que nunca y la lectura ocupa el segundo lugar entre todas las actividades culturales que se llevan a cabo.

Las bibliotecas públicas han reducido su horario y sus actividades por falta de recursos, y el presupuesto destinado a reponer y ampliar sus fondos ha llegado a ser inexistente sin que esto haya provocado una movilización social.

La lectura es un derecho fundamental, que debe acompañar a las personas a lo largo de la vida. El libro y la lectura son instrumentos básicos e imprescindibles para el desarrollo educativo, económico y social.

A nivel educativo también se ha sufrido un retroceso importante. La LOMCE olvida incluso los 30 minutos de lectura diaria, dejándola relegada en un gran cajón de sastre en el que cabe desde la educación cívica hasta el emprendimiento, pasando por las TIC.

Las bibliotecas escolares están en una crisis total, después de un tímido impulso en el periodo 2006-2011. Más allá de iniciativas particulares de algunos centros educativos, no existe la previsión de fondos para su dotación y mucho menos la asignación de recursos humanos con el tiempo y la formación necesarias para que la biblioteca sea el núcleo del centro educativo, como sucede en los países de referencia de éxito escolar.

Es necesario contar con un Plan Integral de Lectura que aborde todos los ámbitos, especialmente el educativo, que vaya más allá de las buenas intenciones y el maquillaje acostumbrado y que contemple las concreciones necesarias e indicadores de resultados.

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Elvira Novell Iglesias

Especialista en Literatura infatil y juvenil. Patrona de FIDEAS