Hormiga arqueóloga

LOS PIRATAS EXHIBEN UN ESTANDARTE NEGRO con calavera y tibias (Jolly Roger), la libertad LGTB se identifica con el arcoíris, las carreras de coches arrancan agitando banderas de cuadros negros y blancos, las olimpiadas cuentan con sus cinco aros entrelazados, la paz se anuncia con un paño blanco.

Ángel Chica Blas

 

Propongo que a este resumido catálogo vexilológico extraoficial se sume una bandera con una gran hormiga negra sobre fondo amarillo en honor a la arqueología. Este modesto insecto ha puesto la arqueología de actualidad. No ha sido ningún nuevo proyecto de investigación ni ningún espectacular ensayo, sino un pequeño suceso amplificado en redes y medios de comunicación.

 

“Indiana Jones sin futuro”

La arqueología no forma parte de la agenda en nuestro país. Miles de yacimientos reposan olvidados bajo el suelo plagados de hormigueros por toda la geografía. Tenemos un patrimonio fantástico e infravalorado. Hay excepciones, como los impresionantes yacimientos de Atapuerca, Altamira, Mérida, Tarraco, Itálica… Otro caso interesante y más modesto es el Valle de los Neandertales que, muy cerca de Madrid, combina la investigación con la divulgación a través de visitas guiadas. Hay otras iniciativas estupendas que incluyen varios sitios declarados “Patrimonio de la Humanidad”, pero el trabajo pendiente es inmenso. Los recortes acaecidos al rebufo de la crisis han dejado muchos al pairo. La dejadez institucional abre horizontes al expolio. “Indiana Jones sin futuro”: así reza el título del extenso trabajo sobre el expolio arqueológico publicado el 2012 por Ignacio Rodríguez Temiño.

La hormiga que un visitante grabó dentro de la urna, supuestamente hermética, de la Dama de Elche, ha adquirido una relevancia desproporcionada. Sin saberlo, ha reabierto el debate sobre la naturaleza centralizada del Museo Arqueológico Nacional, una gran institución que encaja mal en el estado autonómico. Aprovechando el incidente, algunas voces han vuelto a reclamar el retorno de la pieza a su ciudad de origen. Más allá de la anécdota, la hormiga exploradora se ha convertido en reivindicación de una actividad tan importante y desatendida como es la arqueología. No se había hablado tanto de este asunto en televisión desde aquellos tiempos, no muy lejanos, en que el polifacético Manuel Pimentel presentaba en La 2 los programas de “Arqueomanía”. La hormiguita ha ganado por goleada a nuestro singular exministro en cuando a difusión. Me parece a mí.

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Víctor Pliego de Andrés

Catedrático de Historia de la Música en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid