El camino hacia un futuro mejor

SER ELEGIDO SECRETARIO GENERAL DE LA INTERNACIONAL DE LA EDUCACIÓN (IE), la organización sindical educativa más grande del mundo, es un gran honor y un gran reto. Es también un gran desafío estar a la altura de la confianza que me han brindado grandes líderes sindicales, representantes de trabajadores y trabajadoras de la educación de todas las regiones del mundo.

Vivimos un período de cambios profundos. Nuestros tiempos están marcados por una creciente ola de desigualdades, conflictos políticos y ataques continuos a la educación pública, la democracia, la justicia social, los derechos humanos y sindicales… La voz organizada y colectiva de docentes y el personal de la enseñanza ha sido testigo del daño que esta marea ha traído a la comunidad educativa internacional, y todos somos conscientes de nuestro papel de “liderar, resistir y movilizarse”.

Hace cuatro años, conseguimos uno de los mayores éxitos. Naciones Unidas aprobó entre los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, el ODS4, dedicado íntegramente a la educación. Aquel logro ha sido una de nuestras grandes prioridades y la pieza clave de nuestra campaña global contra la privatización y mercantilización de la enseñanza, hacia la educación publica gratuita, a favor de docentes bien cualificados y formados, reivindicando el diálogo social con los sindicatos, el derecho al desarrollo profesional, el aprendizaje continuo, la inclusión de la enseñanza secundaria universal, etc.

Nuestra voz en el mundo lucha para que nuestros estudiantes tengan docentes cualificados y que seamos capaces de reducir las diferencias que existen entre géneros; o procurando que las y los docentes y los centros no sean objeto de violencia y que posean infraestructuras adecuadas, entre otros objetivos.

La educación debe ser una de las inversiones más importantes para crear un futuro sostenible y equitativo. Para lograr esas metas está nuestra lucha sindical como un pilar de la democracia, en calidad de defensores de nuestras profesiones y de la igualdad, de los derechos humanos y sindicales.

Seguimos ampliando y profundizando nuestra labor en el ámbito de la igualdad. Hemos abierto nuevos frentes contra la violencia de género relacionada con la escuela, en colaboración con la Iniciativa de las Naciones Unidas para la Educación de las Niñas en África.

También el personal de apoyo educativo y complementario de los centros está en nuestro radar y es una de nuestras principales prioridades. Queremos ver recomendaciones similares que promuevan y defiendan sus derechos en los diversos sectores. Se han reconocido los derechos de los docentes de la primera infancia en las directrices de la OIT que se siguen adoptando en distintas regiones, y ahora estamos centrados en dar un mayor apoyo al ámbito de la enseñanza y formación profesional, un sector que muchos señalan como el futuro del desarrollo sostenible, pero en el que las empresas buscan beneficios constantemente.

A nivel mundial, nos cercioramos de que se escuchara vuestra voz, con sindicatos por la “Democracia Energética”, la Red de Soluciones para un Desarrollo Sostenible de la Unesco, convocando manifestaciones por todo el mundo lideradas por estudiantes y docentes. El 20 de septiembre fue designado como el día para una huelga mundial contra el cambio climático. Solo tenemos algunos años para invertir la tendencia y, junto con nuestros estudiantes y colegas de las diferentes regiones, debemos organizarnos y presionar a los gobiernos para que actúen contra la emergencia climática.

Cumplir el ODS4

Desde 2015, hemos tenido presencia en los más altos niveles para entender en qué situación estamos con respecto al ODS4. El Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo reveló una tendencia que debería preocuparnos a todos y cada uno de nosotros. Actualmente, hay 262 millones de niños sin escolarizar. Si seguimos realizando los mismos progresos que estamos logrando, para 2030 esa cifra se habrá reducido solo en 32 millones y habremos incumplido la meta en un 88%.

La financiación nacional destinada a la educación sigue siendo insuficiente y, en demasiados casos, ha disminuido desde 2015, mientras que la privatización y la comercialización se han ampliado e intensificado. En todo el mundo, la participación de los sindicatos en la elaboración de políticas en materia educativa es insuficiente, mientras que la situación de la profesión docente es mala y, en algunos casos, está en declive. El mundo necesita 69 millones de docentes adicionales para 2030, y el incremento de la inversión en una educación gratuita de calidad y en el personal del sector educativo.

Destacamos también las cuestiones de los derechos de las personas refugiadas y migrantes que han aflorado a nivel mundial y nuestra responsabilidad de defender los derechos humanos y sindicales de estas personas en los países de destino. No podemos ignorar tampoco la inhumanidad y los abusos de derechos que se están produciendo en países y fronteras de todo el mundo, donde la violencia política y terrorista se ha cobrado la vida de profesores, académicos y personal de apoyo educativo.

Somos mucho más

Combinemos los conocimientos de nuestra profesión con la fuerza de nuestro movimiento sindical y la convicción de nuestros ideales de justicia social. Somos mucho más que trabajadores del conocimiento. Colectivamente, buscamos un acuerdo que sea mejor y más justo para nuestras sociedades, nuestras escuelas y nuestros estudiantes. Estamos en cada comunidad y trabajamos todos los días con el futuro: las y los jóvenes.

Solo si tomamos el liderazgo en nuestra profesión tendremos la capacidad de asegurar que la educación esté centrada en el ser humano y que nuestras aulas sean lugares de deliberación, investigación y diversidad.

Solo si tomamos la iniciativa para buscar una financiación a largo plazo equitativa, predecible y sostenible de la educación pública, podemos ofrecer a nuestros estudiantes los recursos y servicios adecuados, así como entornos de trabajo buenos y de apoyo para nuestros colegas, una combinación que nutre comunidades escolares saludables.

Solo si construimos alianzas dentro y fuera de nuestras comunidades desarrollaremos la confianza y la fuerza necesarias para iluminar el camino hacia un futuro mejor y más sostenible.

Como el recién elegido Secretario General de Educación Internacional tengo esperanzas, porque la solidaridad es el alma de nuestra organización. Sé que somos más que la suma de nuestras partes. Nos unimos para reafirmar nuestros principios y trazar un curso constante y común durante un tiempo poco común. Lo que suceda en el futuro podrá plantearse mejor si comenzamos por “nosotros y nosotras”.

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David Edwards

Secretario General de la Internacional de la Educación