Cómo hacer pedagogía feminista en las clases de Biología

LA BIOLOGÍA ES LA CIENCIA QUE ESTUDIA LA VIDA Y SI HAY ALGO QUE CARACTERIZA A LA VIDA EN NUESTRO PLANETA ES LA DIVERSIDAD. Cómo interpretemos esta diversidad, si la valoramos o patologizamos, la instrumentalizamos o respetamos, dependerá del sistema simbólico, del marco cultural con el que nos aproximemos a esta diversidad y del posicionamiento político que tengamos.

No hay ninguna intervención educativa que sea neutra. Tanto en el qué como en el cómo seleccionamos, priorizamos y abordamos los contenidos de una determinada materia, estamos transmitiendo una serie de valores. Si nos asomamos con una cierta mirada crítica a cualquier libro de texto de Biología y Geología, así como de cualquier otra asignatura, podremos comprobar que los contenidos allí recogidos, pretendidamente objetivos y neutrales, tienen un multitud de sesgos: androcéntricos, etnocéntricos, capacitistas, invisibilización de diversidad de cuerpos, presunción de heterosexualidad…

Hay una sobrerrepresentación de un determinado género, un color de piel, una procedencia concreta, un marco cultural determinado, unas capacidades y edad particular, una orientación sexual, una clase social. ¿Cuántas veces has visto una representación de la evolución del ser humano en la que no evolucione solo el hombre? ¿Recuerdas algún libro de texto en el que la visibilización de la diversidad de cuerpos, la representación de cuerpos trans, intersex, de cuerpos gordos, si es que se hace, no se haga desde una perspectiva patologizadora? ¿Cuántas personas no blancas aparecen? Como ventana al mundo, esta visión parcial del mundo acaba sutilmente erigiéndose como representación del todo. Esta universalización de los valores hegemónicos invisibiliza multitud de realidades y produce violencias. Tomar conciencia de esto y actuar en consecuencia, tratando de ampliar el marco para recoger la diversidad real desde una perspectiva positiva y de enriquecimiento, no es más ideológico que no hacerlo.

 

Contrarrestar discursos de odio

Me irrita especialmente que los discursos machistas, LGTBIQ+fóbicos, racistas y capacitistas muchas veces tratan de sustentar sus argumentos en la naturaleza. Y es precisamente desde la biología donde podemos encontrar multitud de herramientas para contrarrestar estos discursos de odio.

Así, frente al discurso cisheteropatriarcal que pretende erigir la familia nuclear heterosexual como “lo natural”, desde la etología podemos demostrar que lo natural es la diversidad y que existen multitud de estructuras familiares tan funcionales unas como otras según el medio (especies monógamas, polígamas, poliándricas, con cuidados parentales compartidos o ejercidos solo por el padre o solo por la madre…), así como ejemplos de prácticas homosexuales en multitud de especies (como por ejemplo hembras de macacos japoneses, albatros de Laysan, bonobos…).

Frente a discursos machistas que tratan de justificar desigualdades sociales en diferencias sexuales es preciso hacer patente el irrisorio número de genes que diferencian el ADN de los cuerpos XY de los cuerpos XX. En la misma línea podemos desmantelar argumentarios racistas y denunciar el uso que se ha hecho en determinados momentos históricos de discursos científicos para justificar prácticas xenófobas y genocidas.

 

Visibilizar lo invisible

Frente al individualismo y la falacia de la independencia, la biología nos permite ilustrar que la vida (y las personas) se sustenta en la interdependencia y la ecodependencia. En un momento de crisis ecológica y social como el actual resulta clave hablar de la importancia de los cuidados y los servicios ambientales para sostener la vida, humana y no humana, así como desenmascarar la falacia de la posibilidad de crecimiento continuo en un planeta finito.

Frente a la competición y el individualismo, es importante mostrar cómo grandes saltos evolutivos se han producido por fenómenos de cooperación (aparición de las primeras células eucariotas por endosimbiosis, salto de seres unicelulares a pluricelulares).

Frente al individualismo y la falacia de la independencia, la biología nos permite ilustrar que la vida (y las personas) se sustenta en la interdependencia y la ecodependencia

Y frente a la patologización de los cuerpos trans e intersex, mostrar la multiplicidad de cuerpos como parte de la diversidad natural del ser humano. Es importante recordar e invitar a reflexionar sobre las categorías científicas como producciones culturales humanas, como formas de acercarnos al mundo y entenderlo, con sus limitaciones, y que estas pueden ser revisadas y modificadas, máxime cuando constatamos que no se ajustan a la realidad y están produciendo violencias.

Si cuando estudiamos el cuerpo humano, las únicas dos imágenes que vemos son de un cuerpo con pene asociado al género masculino y un cuerpo con vulva asociado al género femenino (que además habitualmente son cuerpos blancos, delgados y en bipedestación), estamos reforzando una concepción binaria y normativa de los cuerpos sexuados, que deja fuera muchas realidades: cuerpos intersex, cuerpos trans, cuerpos gordos, cuerpos no bipedestantes, diferentes rasgos. Tan ideológico es mostrar la diversidad de cuerpos humanos existente como invisibilizarla o patologizarla. La diferencia es que este segundo posicionamiento político genera violencia y sufrimiento en parte del alumnado y de la sociedad, y empobrece nuestra mirada.

En general, frente a la uniformidad, la norma y la homogenización, ilustremos cómo la diversidad ha sido y es fuente de enriquecimiento, y es la clave para la supervivencia, habiendo sido seleccionada positivamente a lo largo de los miles de años que lleva la vida evolucionando sobre este planeta. Visibilicemos lo que activamente se ha tratado de invisibilizar.

¿Reproducimos el statu quo, los valores hegemónicos que a tantas personas dejan fuera y tantas violencias producen, o ponemos nuestros privilegios y nuestra relación de poder al servicio de la transformación social, de la construcción de escuelas seguras, enriquecedoras y habitables para todo el mundo?

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Soledad Trujillo

Profesora de Biología en Secundaria, activista y feminista