El futuro empezó en septiembre

TENEMOS PLANES Y PROTOCOLOS SOBRE el Covid-19 para afrontar la “nueva normalidad” en muchos sectores, ámbitos y colectivos, pero ha habido confusión y desconcierto con respecto a cómo se va a plantear la vuelta a los centros.

Más allá de todo lo que se está comentando e insinuando desde las administraciones competentes, así como desde los distintos colectivos, organizaciones o sectores implicados y afectados en la comunidad educativa, estamos viendo que reina la desorganización, la improvisación y también una importante desorientación que nos preocupa enormemente.

El personal laboral y los funcionarios de administración y servicios de los centros públicos somos parte del sistema educativo, y está demostrado que las consecuencias de la pandemia nos afectan en la misma medida que al resto de sectores y profesionales.

Esta crisis ya ha supuesto para nuestro sector situaciones “excepcionales”, puesto que personal de cocina, ordenanzas, limpieza, enfermería, cuidadores/as, auxiliares, etc., han estado desempeñando su labor  en su centro, en su domicilio o,  incluso, desplazados/as a otros lugares que no son los habituales, afrontando riesgos para su salud, puesto que no han tenido, en la mayoría de los casos, equipos adecuados de protección individual, y no han contado con protocolos de actuación, ni formación e información adecuada para realizar su trabajo.

¿Sorpresa?

Es verdad que esta pandemia nos pilló por sorpresa, pero no es menos cierto que ahora tenemos claras y conocemos dos cosas: que hay un virus que nos afecta y nos va a seguir afectando, y que el curso escolar ha arrancado en septiembre. Conociendo estas dos cuestiones, el factor sorpresa no tiene sentido ni justificación.

Por esta razón, es fundamental afrontar, organizar y proponer con urgencia y total decisión cuestiones e iniciativas como:

  • Un gran pacto social que, entre otras cosas, cuantifique, reestructure y contemple las necesidades reales  que  garanticen el derecho a la educación con la máxima
  • Un plan de inversión educativa que dote a los centros de los recursos humanos, materiales y tecnológicos necesarios.
  • Desarrollar urgentemente lo firmado en el II Acuerdo de Empleados Públicos, en lo referente a la estabilización del empleo y mejora de las condiciones
  • Impulsar la negociación colectiva y que esta sea el instrumento para afrontar y determinar las medidas necesarias. En este sentido, garantizar plantillas suficientes, implantar perfiles profesionales específicos nuevos y la adaptación de los ya existentes, medios materiales y un incremento retributivo acorde a las nuevas necesidades organizativas de los centros, son asuntos a tratar de manera prioritaria.
  • Formación específica en materia de seguridad y salud en el trabajo, con cursos concretos para afrontar esta situación de forma eficiente y que conlleven lugares de trabajo seguros y limpios para toda la comunidad

También sería necesario, con vistas a poder implantar y fomentar el teletrabajo, progresar en la formación para los trabajadores y trabajadoras de nuestro sector en todo lo concerniente a la utilización de las nuevas tecnologías y su aplicación en nuestro ámbito laboral.

Escribir comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Autoría