Ratio y calidad educativa

LA MÁXIMA DE QUE UN MENOR NÚMERO DE ESTUDIANTES POR AULA repercute positivamente en el éxito educativo y reduce el abandono escolar, de una evidencia meridiana, no lo parece para numerosos responsables políticos que la cuestionan haciendo recaer los resultados en la calidad docente y en su dedicación profesional.

Seleccionar a los mejores frente a reducir el número de personas por clase. En ese ámbito se mueven propuestas como el MIR educativo o las supresiones de unidades por falta de matriculación en tal o cual centro con argumentos de planificación, o, peor aún, bajo una ya derogada demanda social.

Las políticas educativas desarrolladas por numerosos gobiernos en España, estatales y autonómicos, se han escudado en este planteamiento para evitar reducir el número de escolares por aula ante la inversión que conlleva, lo que evidencia falta de perspectiva.

Ha sido recurrente esgrimir que numerosos estudios denotan que la ratio no es condicionante en el éxito.

En esta ocasión, como en tantas otras, el desconocimiento es una osadía. No solo existen investigaciones que evidencian la relación directa entre ratio y éxito escolar, sino que aquellas que las cuestionan parten de estudios sesgados analizados como incuestionables, tal como muestra la investigación realizada por Diane Whitmore Schanzenbach, economista y docente de la Universidad de Northwestern (Illinois) y directora del Instituto de Investigaciones Políticas, especializada en los efectos de las políticas destinadas a reducir la pobreza infantil.

En su estudio ¿Importa la ratio en el aula?1 (Does class side matter?, 2014), tras analizar literatura de investigación en diferentes estados de EE. UU., Bolivia, Suecia o Israel, entre otros, concluye que, en igualdad de condiciones, aumentar la ratio de un aula daña los resultados escolares y perjudica no solo la puntuación en las pruebas curriculares a corto plazo, sino también en la formación como capital humano a largo plazo, y que el beneficio que supone la bajada de ratio es mayor para los niños y niñas de bajos ingresos y minorías sociales, mientras que cualquier aumento es más perjudicial en estas poblaciones.

Por su parte, PISA, en su volumen V sobre políticas eficaces y escuelas de éxito (2018)2, señala, en relación con las características de los sistemas educativos con éxito, la existencia de un menor número de escolares por aula como una de las medidas aplicadas.

Es destacable que las clases con bajas ratios tienen impactos positivos en los resultados académicos y en la vida futura de sus escolares. Ignorar esta realidad es, simplemente, sesgado.


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Patricio Pérez Pacheco

Secretaría de Acción Sindical, Política Educativa y Salud Laboral de Pública Docente de FECCOO Andalucía