Ante el reto educativo de una nueva propuesta curricular

EL MINISTERIO DE EDUCACIÓN Y FORMACIÓN PROFESIONAL PRESENTÓ el viernes 26 de marzo el borrador de la propuesta curricular que pretende desarrollar en el ámbito de la LOMLOE.

Para CCOO, en principio, el cambio que la LOMLOE quiere hacer efectivo en el sistema educativo en un aspecto tan importante como el del currículo nos parece un avance en relación con la organización curricular de la LOMCE, aún vigente.

Sin embargo, CCOO mantiene una posición crítica, y a la vez constructiva, ante la nueva propuesta curricular y manifiesta algunas alertas ante ella.

  1. El momento. CCOO siempre ha defendido el cambio urgente del modelo curricular de la LOMCE. Pero tampoco hay que ignorar la importancia transcendental que tiene el proceso de comunicación, formación, implantación y desarrollo en los centros educativos del nuevo modelo que se propone.
  2. El proceso. Es de especial importancia la participación y el protagonismo del profesorado, su implicación y complicidad, y de la comunidad educativa, en el proceso de construcción y desarrollo del nuevo modelo curricular. Hay que tener en cuenta que la aceptación y el protagonismo del profesorado, y de sus sindicatos más representativos, garantizará el éxito o el fracaso de la propuesta.
  3. La evaluación. Los criterios de evaluación deben ser sencillos y claros, venimos de una ley y una realidad que ha sido muy negativa en la consideración de las y los docentes. Habría que huir de consideraciones absolutamente reglamentistas y de complicada ejecución, además de dejar un campo para la observación y consideración del profesorado.
  4. Memoria. No habría que insistir única y desmedidamente con que queremos acabar con el aprendizaje memorístico. En cambio, se debería reivindicar el papel y la importancia de la memoria en sus justos términos. Es una facultad esencial del ser humano, base de la identidad, de la personalidad y de la coherencia.
  5. Inspección. Para que este cambio sea real y efectivo deberíamos implicar a la inspección educativa en un papel que actualmente no ejerce, el de información y conformación pedagógica, el de “acompañantes” en el desarrollo del proceso, no en el de guardianes de este y, menos, en el de sancionadores.
  6. Formación inicial. Dependiendo de cuál sea el texto final y las decisiones adoptadas, habría que desarrollar paralelamente un esfuerzo por cambiar, adaptándola a la nueva realidad, la formación inicial de los y las docentes y, en consecuencia, el procedimiento de acceso a la función pública en el ámbito de la enseñanza.
  7. El modelo curricular que al final se asuma, debería ser fruto del necesario consenso político y educativo. Es fundamental conseguir la estabilidad en el modelo curricular, que permita su desarrollo efectivo. Desplegar todas las variables de un cambio curricular como el que se propone necesitaría, al menos, una década. La estabilidad del modelo curricular es fundamental para no hacer al profesorado, al alumnado, a los centros educativos y a las familias, sujetos de los continuos vaivenes de los cambios curriculares, lo que, sin duda, no favorece la calidad y la equidad educativa. El objetivo es que, aunque pueda eventualmente cambiarse la LOMLOE tras un cambio de gobierno –consideración de la asignatura de Religión, consideración de la enseñanza concertada, regulación de las normas de escolarización, etc.– no se toque el currículo. Ello daría estabilidad y seguridad por encima de los cambios legislativos generales.

Aparte de las consideraciones generales recogidas más arriba, CCOO también cree necesario manifestar otras de carácter específico a los documentos curriculares presentados por el Ministerio.

El documento Propuesta de Estructura curricular para la elaboración de las Enseñanzas Mínimas, CCOO lo sitúa en un contexto conservador, ya que en un enfoque por competencias hay que hablar más bien de “aprendizajes”.

En cuanto a los Componentes de la estructura curricular que se plantean, CCOO propone incorporar: la necesidad de reconectar a las y los jóvenes con la educación; la necesidad prioritaria de combatir los factores relacionados con la vulnerabilidad; la relación con las familias; la profundización en un modelo educativo basado en la coeducación, que valore la diversidad del alumnado y que enfatice en la profundidad de los aprendizajes más que en su amplitud.

Además, la división entre “áreas” (Primaria) y “materias” (ESO), seguirá marcando en exceso las diferencias entre etapas educativas dentro de un todo que debería ser la enseñanza básica obligatoria. Esta división seguirá siendo una barrera insalvable para una parte del alumnado. En este sentido, no nos parece que haya un cambio sustancial, más cuando no se recogen de manera sustantiva ni el necesario cambio metodológico, ni el necesario cambio en la cultura profesional docente.

Por su parte, en relación con el documento Perfil de salida del alumnado al término de la Educación Básica, como hemos señalado más arriba, para CCOO el problema fundamental en relación con los desarrollos educativos que se derivan de este documento, estarían relacionados con su implementación en los centros educativos. Es necesario que las administraciones educativas, con el liderazgo del Ministerio, emprendan y dirijan un profundo proceso de cambio y adecuación a este nuevo enfoque educativo en los centros que necesitará, al menos una década, para que pueda ser aceptablemente desarrollado.

Aparte de las consideraciones generales recogidas en el párrafo anterior, CCOO plantea otras consideraciones específicas, en relación con el contenido del documento: es necesario añadir a la caracterización del currículo, las multialfabetizaciones, porque los diferentes contextos educativos necesitan distintos modos de alfabetización. Así como, es necesario situar el currículo en un proceso de retroalimentación permanente, en la que el profesorado pueda conjugar la docencia con la investigación.

Por su parte, la competencia emprendedora nos parece una concesión innecesaria al conservadurismo ideológico más peligroso. Sin embargo, CCOO considera una falta fundamental el desarrollo de una competencia social y ética, cuyo fundamento debería ser la cultura de la paz, la toma de conciencia y de posición ante unas sociedades donde los derechos humanos están en retroceso.

Uno de los grandes fines de cualquier sistema educativo no es tanto la capacidad emprendedora individual, sino cómo educamos en la ética del compromiso y la responsabilidad social. Así, a las tres dimensiones de cada competencia que aparecen recogidas en el documento, para CCOO es fundamental, añadir la dimensión ética de todas ellas y resaltar que deben estar al servicio de un proyecto educativo y social justo y equitativo. En definitiva, humano.

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