Migrantes pobres, pobres migrantes

EN ESTOS TIEMPOS QUE CORREN, TAN INCIERTOS, EN LOS QUE LAS DESGRACIAS PARECEN NO VENIR SOLAS, como reza el dicho, la inmigración es un fenómeno que está en boca de todos y todas, ya que la guerra en Ucrania ha empeorado esta situación en cuestión de semanas.

Según el informe de SOS Racismo, basado en una investigación-acción participativa titulada Del Maine a las RRSS, en nuestro país las personas inmigrantes sufren toda una serie de discriminaciones, tanto positivas como negativas –discriminaciones a fin de cuentas–, que sistemáticamente son acentuadas por los medios de comunicación y se extienden por las redes sociales.

Dicho estudio se centra básicamente en cómo la prensa, en todos sus formatos, moldea la información a su antojo, con argumentos tanto a favor de la derecha más radical como de la izquierda –con actitud más laxa esta última–, que desembocan en el primer caso en discursos de odio, y en el segundo, en lo que se denomina un humanitarismo sin responsabilidad.

La faceta participativa de este trabajo hace referencia a la intervención de personas de otros países en forma de entrevistas y sus experiencias personales. Una conclusión muy generalizada es que, a pesar de la dureza que ya de por sí supone vivir y adaptarse a otro país, lo que peor se lleva es la convivencia misma, el hecho de salir a la calle y ser objeto de miradas y gestos despectivos, gratuitos y estériles, que no favorecen la integración.

Por muchas ayudas y políticas que se pongan en práctica, si el día a día, lo cotidiano, carece de un mínimo de empatía y cortesía por parte de todos y todas, la existencia se enrancia; y digo todos y todas para no caer en la dicotomía del nosotros/as y ellos/as, que supone el primer paso hacia la alienación.

Dado que la inmigración nos atañe a todos y todas, conviene que desde la escuela fomentemos la empatía hacia este fenómeno social, sobre todo cuidando las formas y expresiones, pero desde una perspectiva objetiva y realista, y así evitar o prevenir toda discriminación –también la positiva–, ya que aunque esta no empeora la situación, tampoco apunta a una solución.

El título escogido describe muy bien las dos posturas generalizadas que hoy en día coexisten en nuestra sociedad respecto a la inmigración: la primera (migrantes pobres) obedece a un discurso ofensivo y racista por desgracia muy extendido; la segunda (pobres migrantes), responde a una especie de indefensión ante un hecho que no podemos obviar y que creemos que no podemos cambiar.

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Josep Vinent Mascaró

Responsable de Políticas Sociales en la Federació d'Ensenyament de CCOO de les Illes Balears