El sonido como objeto expositivo

LA MÚSICA ES EVANESCENTE. Se disipa al concluir, dejando tras su paso únicamente el rastro sobre nuestra memoria. Es como si cada vez que quisiéramos ver Las Meninas tuviéramos que pedir a un artista que las pintara para nosotros con una pintura que se desvaneciera completamente después de dar la última pincelada.

Ver y escuchar: iluminado

LA MÚSICA SE VA CON EL VIENTO: improvisaciones, intentos o incluso grandes producciones se pierden como ríos en la mar. San Isidoro de Sevilla pensaba que los sonidos no se podían anotar (soni pereunt), pero la invención del solfeo demostró lo contrario.