¿Es posible un pacto desde la contrarreforma?

¿ES POSIBLE EL NECESARIO equilibrio de intereses para conseguir un pacto por la educación? Más de cien personas representantes de la comunidad educativa, sindicatos y expertos y expertas han pasado por la Subcomisión de Educación del Congreso de los Diputados con el objetivo de situar ante la opinión pública los problemas a resolver, los retos a afrontar y los cambios necesarios para que el sistema educativo garantice el éxito escolar a todas las personas.

Líneas divisorias

Existen grandes líneas divisorias a la hora de afrontar un pacto de largo alcance que dé estabilidad y procure un futuro sin sobresaltos al sistema educativo. Los tres grandes retos se corresponden con la resolución de tres problemas de alcance: mejorar y ampliar las políticas educativas que garantizan la equidad y la inclusión, con medidas sociales de acompañamiento dirigidas a las familias y al entorno sociocultural del estudiante; bajar el abandono escolar temprano y el fracaso escolar; y garantizar el éxito escolar para todo el alumnado.

Hay diferencias explícitas e insalvables que nos llevan hasta la Iglesia católica: la financiación de la escuela privada concertada; la catequesis de religión fuera del currículum; el papel político que la Iglesia se ha atribuido en la política educativa del Estado y el control moral de la sociedad. La Iglesia católica siempre apostará por instruir feligreses antes que por educar ciudadanos y ciudadanas. Y siempre preferirá tener las aulas llenas y no los templos.

Y hay coincidencias al señalar por parte de los y las intervinientes en la Subcomisión cuáles son los elementos mejorables para construir un sistema educativo compartido y de mayor calidad. Estamos de acuerdo en mejorar el currículum, pero ¿con qué sentido y en qué dirección? ¿La LOMCE ha supuesto una mejora del currículum? Según la mayoría del profesorado y de la comunidad educativa, el currículum de la Lomce añora el pasado y es una pesada carga para el éxito escolar de los millones de niños, niñas y jóvenes que lo sufren cada día en la enseñanza obligatoria. Es un elemento disuasorio y selectivo. Hipoteca el futuro de la sociedad porque lastra el futuro de muchas personas. ¿Se puede pactar si separamos o no al alumnado desde edades tempranas?, ¿si la comunidad educativa tiene capacidad para decidir o si su papel es simplemente consultivo, con el impacto que un modelo u otro tiene en la organización, la gestión y la toma de decisiones en el centro? ¿Qué hacer con las repeticiones escolares? ¿Cómo reducir el abandono escolar temprano? ¿Cómo resolver los problemas de convivencia? ¿De qué hablamos cuándo nos referimos a la Formación Profesional y qué papel juega en la educación de los jóvenes? ¿Qué cambios son necesarios para afrontar los retos de la profesión docente? ¿Es sostenible el sistema educativo teniendo en cuenta que la inversión en relación al PIB vuelve a bajar en 2018? Las reformas y las contrarreformas no son de carácter técnico. La LOMCE es una reacción ideológica a la LOE, que era una ley de mano tendida.

 

Pactos políticos

Los pactos son políticos. El Gobierno del PP no parece interesado en liderar la propuesta de pacto. Sigue aplicando la Lomce en aquello que es verdaderamente sustancial. Continúa prestando sus servicios a la Iglesia católica en asuntos tan importantes como preservar los conciertos educativos. Y sigue apretando las clavijas presupuestarias a la escuela pública con el Plan Presupuestario Anual 2018 enviado a Bruselas, en el que se contempla una disminución de la inversión educativa, que cae al 3,8 % del PIB.

¿Es posible un pacto desde la contrarreforma y el ajuste de cuentas? Para CCOO, no.

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Pedro Badía

Secretario de Política Educativa de FECCOO