Castellio contra Calvino. Conciencia contra violencia

STEFAN ZWEIG (VIENA 1881-PETRÓPOLIS, BRASIL, 1942) es un narrador fascinante. Con un estilo sencillo, claro y envolvente, tocó la práctica totalidad de los géneros literarios: teatro, poesía, novela, ensayo y biografía. Siempre con una calidad muy por encima de lo común. Seguramente fue el mejor escritor de su época, y, para mi personal gusto, el mejor escrito del siglo XX.

Stefan Zweig

ACANTILADO

Barcelona, décima edición, 2016

La fascinación por su obra ha roto las barreras del tiempo. Veinticuatro horas en la vida de una mujer está en la decimocuarta edición; Momentos estelares de la humanidad. Catorce miniaturas históricas, en la decimoctava; y El mundo de ayer. Memorias de un europeo, por la vigesimoctava edición. Tres ejemplos del impacto de este grandísimo escritor en la literatura de los siglos XX y XXI y de la atracción que sigue ejerciendo su obra para el público que gusta de la buena literatura.

Castellio contra Calvino es una radiografía impecable de la actitud totalitaria; de cómo el discurso absolutista penetra en la sociedad y de cómo va desarrollando los mecanismos más perversos para aniquilar la libertad de conciencia, de creencia y de no creencia. Según Stefan Zweig, esta será “una lucha que habrá de ser siempre renovada, bajo nuevos nombres y nuevas formas”.

Zweig personaliza el conflicto en dos grandes hombres de la época: Sebastián Castellio, conciencia, uno de los grandes humanistas de un siglo marcado por las tensiones teológicas, las guerras de religión y el abuso del poder político que cristalizaron con el asesinato de Miguel Servet; y Jean Calvino, junto con Lutero el gran reformador de la Iglesia protestante que consigue hacerse con el gobierno de la ciudad de Ginebra e implantar una república teocrática cuyo dogma se sostiene sobre la disciplina y una severidad despiadada. Ginebra es la ciudad que contempla el crimen más execrable de su época, el de Servet.

Dos formas diametralmente opuestas de entender la religión y su papel en la sociedad. Castellio, desde su exilio en Basilea, levanta la voz contra este crimen y deja escritas páginas memorables contra la intolerancia propia de cualquier régimen totalitario. Como escribe Zweig, “toda intolerancia actúa de modo anticristiano y que cuando echa mano del terror, actúa de modo inhumano”. La sangre mancha cualquier idea. La violencia envilece cualquier pensamiento.

Castiello escribe a Calvino sobre el asesinato de Servet. “Matar a un hombre no es defender una doctrina, sino matar a un hombre. Cuando los ginebrinos ejecutaron a Servet no defendieron ninguna doctrina, sacrificaron a un hombre”. La coacción despiadada nunca ha mejorado a una doctrina ni a una persona.

Stefan Zweig, el mismo que escribió en su libro de memorias, El mundo de ayer, “que los nacionalismos son la peste del siglo XX”, vuelve a escribir una obra maestra.

“Si alguien me preguntara qué tipo de libros, en mi opinión, deberían ser obligatorios en las escuelas, respondería: Castiello contra Calvino” (Martín Casariego, Letras Libres). Lo firmo.

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Pedro Badía

Secretario de Política Educativa de FECCOO