Ardor guerrero en los colegios

CON LA DERECHA, este país no tiene arreglo: o te adoctrina la iglesia o lo hace el ejército. Los Ministerios de Educación y Defensa han firmado un acuerdo sobre “Conocimiento de la Seguridad y la Defensa” a incluir en la asignatura Valores Sociales y Cívicos, que es alternativa a Religión católica. Son 10 unidades didácticas para el currículo de Educación Primaria para meter el militarismo y otros imaginarios en las aulas.

Por tanto,

Tratan del ejército, el pasodoble La banderita, los himnos y desfiles militares, la vida y boda del rey o la inmigración no regularizada como amenaza. Identificar patria a ejército es un clásico de la manipulación política, y se asocia tanque a salvación o inmigrante a peligro. ¿Qué sentido tiene hablar a los niños y niñas de 6 a 12 años de “armas de destrucción masiva”, del alistamiento en el ejército o de reproducir tanques con plastilina?

Hay otra campaña gubernamental dirigida a colegios y a medios de comunicación para aumentar la “percepción de riesgo de la población y el papel del Ejército para combatirlos”. Son acciones para crear una ciudadanía permeable al incremento del gasto militar, como nos presiona la OTAN en nombre del complejo militar industrial. Recordemos que España tiene un gasto militar que casi triplica el presupuesto del Ministerio de Educación. En las aulas hay que educar para la paz y la convivencia. El precio de la paz no es el esfuerzo de la guerra. El si vis pacem para bellum o la doctrina de la “guerra preventiva” son una falacia. El belicismo es contrario a los valores de la educación y no debe tener lugar en nuestras aulas.

Especialmente dañina es la campaña que asocia la inmigración con amenaza. Se presentan los “flujos migratorios irregulares” como un peligro para nuestros valores. Estas ideas no unen sino que dividen. ¿Se les va a explicar a los niños de origen inmigrante que ellos y sus familias, que quizá no tengan papeles, son un peligro? ¿O que la gente sin papeles no tiene derechos?

La patria no es una tela y un himno. El intento gubernamental se encamina a una nueva Formación del Espíritu Nacional sobre una patria que no es la de todos. Solucionar los problemas de la gente sí sería hacer una nación con la que se identificase la mayoría social y no una “patria” al servicio de las élites y para la manipulación del pueblo.

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Agustín Moreno

Profesor de Secundaria