El derecho a la educación hace posible la consecución de otros muchos derechos humanos universales

EN ESPAÑA ES URGENTE ARTICULAR LAS MEDIDAS NECESARIAS para hacer frente al problema, cada vez más preocupante, de la segregación escolar, con políticas sociales que complemente a las educativas de becas y ayudas.

Con el lema «El aprendizaje para los pueblos, el planeta, la prosperidad y la paz» se celebra el 24 enero el Día Internacional de la Educación. Por la importancia que la misma tiene en la realización colectica de los pueblos, en la defensa de los derechos humanos, en la sostenibilidad del planeta y en la equidad y la justicia social. Es el medio más adecuado para actuar sobre el planeta con garantías de lograr la prosperidad y la paz mundial de las sociedades.

Algunos datos publicados por el Instituto de Estadística de la UNESCO y el Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo, reflejan una situación que debería ser de emergencia mundial para los organismos internacionales. En el mundo hay unos 250 millones de menores sin escolarizar, y 617 que no tienen los conocimientos mínimos para desenvolverse cotidianamente en una sociedad tan compleja como la del siglo XXI. La pobreza es una lacra que invita al fracaso, el abandono o impide directamente la escolarización. En los países en desarrollo el 91% de los menores están escolarizados, pero 57 millones no asisten nunca a la escuela.

El África Subsahariana, con una situación de pobreza endémica, tiene el mayor número de menores sin escolarizar, así como lo de zonas rurales, aisladas o pobres de la periferia de los grandes núcleos urbanos. La guerra es otro factor de desescolarización, en estos momentos las niñas, niños y jóvenes de los países en conflicto no reciben educación alguna, al igual que los casi 4 millones de refugiados y refugiadas menores, desplazados por la violencia bélica, medioambiental y económica. Y por último el género, de toda esta situación las victima principales son las niñas y las jóvenes, siguiendo con los datos de la UNESCO sólo un 2% de las niñas pobres en países de bajos ingresos completan la escuela secundaria superior.

¿Y España? En educación la última década ha sido de estancamiento, cuando no de retroceso. Necesitamos avanzar hacia el futuro. Una puesta al día del sistema educativo que ataje en sus orígenes el abandono y fracaso escolar y que garantice el éxito educativo para todas las personas. España es uno de los países con más pobreza infantil de la Unión Europea, aproximadamente 2.500.000 de menores sufren esta lacra. El derecho a la educación y la igualdad que proclama la nuestra Constitución se ha convertido en muchos casos en un gigante con pies de barro. La ley educativa impuesta por el PP, LOMCE, aún vigente, los duros recortes económicos y la eliminación de las políticas sociales nos han convertido en unos de los países europeos con más desigualdad, pobreza y falta de recursos e inversiones en educación.

 

Desde CCOO consideramos objetivos de vital importancia:

a) Derogar la LOMCE.

b) Recuperar la inversión en la educación pública.

c) Activar las políticas necesarias para el profesorado: mejorar la formación inicial; racionalizar el acceso a la profesión; articular una formación permanente pública y de calidad que permita la puesta al día del colectivo docente que es fundamental para la calidad del sistema educativo; y recuperar la negociación colectiva construyendo el escenario adecuado para la recuperación de la inversión y los derechos perdidos, así como mejorar sustancialmente las condiciones socio-laborales y salariales del colectivo.

d) Articular las medidas necesarias para hacer frente al problema, cada vez más preocupante, de la segregación escolar, con políticas sociales que complemente a las educativas de becas y ayudas.

e) La necesidad de un modelo educativo participado por el conjunto de la comunidad educativa.

f) La necesidad de que los organismos internacionales, foros de acuerdos entre naciones acuerden una agenda en la que, con el compromiso y la implicación de los países miembros, se pueda articular un mínimo de medidas básicas que al menos sean directivas que todos los países miembros vayan incorporando a sus políticas educativas: financiación, becas y ayudas, políticas laborales y salariales y de apoyo a la profesión docente y a la de otros colectivos implicados en este trabajo tan complejo, políticas sociales que complementen a las educativas.

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Pedro Badía

Secretario de Política Educativa de FECCOO