El futuro de la profesión docente

HAY MUCHO ESCRITO SOBRE EL PROFESORADO diciendo en qué, cómo y cuánto debemos cambiar.
La OCDE1 o el Informe McKinsey2 insisten en que la calidad del profesorado es el factor clave del éxito escolar, sobre todo si estamos motivados. Es incluso mucho más decisivo que el gasto educativo, más que los programas, más que la vida que lleva el alumnado, más que la ratio, más que la segregación escolar… Me parece exagerado, la verdad.

La acción en el aula raramente consigue cambiar la selección de clase que opera el sistema, por ejemplo. Desde luego, el trabajo del profesorado me parece relevante, llevo toda la vida dedicada a esta profesión sintiendo que es útil, digna, imprescindible. Pero ponerle demasiadas expectativas sólo produce frustración.

Estos informes de entidades internacionales, con gran capacidad de influencia, generan propuestas que aterrizan en España, más o menos adaptadas, mediante estudios y libros blancos o coloreados editados por fundaciones (cada día hay más), programas electorales o leyes educativas. El MIR docente, la reforma de la formación inicial, la escuela como responsable del liderazgo educativo, la evaluación del profesorado y el pago por resultados, su desfuncionarización y expulsión de la toma de decisiones en los consejos escolares y en la negociación colectiva, el énfasis en la innovación.

Tengo más dudas respecto a las propuestas que respecto al diagnóstico: no estoy convencida de que las propuestas sean coherentes entre sí y dudo que operen en favor del empoderamiento educativo del profesorado.

El cambio que requieren los retos de la educación

Aseguraría que algunas de las estrategias que nos proponen no sirven para hacer frente a tres grandes retos (por lo menos) que tiene la educación y que nos obligan a pensar nuestra profesión de otro modo.

En primer lugar, ¿cómo se puede garantizar el derecho a saber (lo que te haga falta) en un contexto de inflación exponencial de la información disponible y dónde el conocimiento que tiene valor no es el acumulado (está en Google) sino el conocimiento nuevo? La obsolescencia técnica y la ignorancia, nadie tiene conocimiento para saberlo todo, son consustanciales a la sociedad del conocimiento.

En segundo lugar, ¿cómo se puede educar en un mundo individualizado, de éxodos, en quiebra comunitaria? La educación es social o no es educación. Sheldon Cooper no es nuestro alumno ideal, creo. Me impresionó la descripción de Lipovetsky y Serroy3 en La cultura-mundo: “Aunque la cultura global difunde por todas partes, a través del mercado y las redes, normas e imágenes comunes, funciona al mismo tiempo como un potente incentivo de desarraigo, de desterritorialización general, de individuación de las personas y los modos de vida. (…) También desorganiza las conciencias, las formas de vida, la existencia individual”. Educación y solidaridad van unidas antropológicamente, son mecanismos adaptativos de supervivencia colectiva que superan la fragilidad individual de nuestra especie.

Y en tercer lugar, ¿cómo se puede conseguir que los resultados escolares no naturalicen las diferencias sociales? ¿Cómo lograr más justicia educativa?

Afrontar estos retos no está al alcance de una persona por muy “profesorado de calidad” que sea. Nadie tiene el mapa completo de una ruta de cambio. Sabemos que no sabemos muchas cosas. Tampoco está al alcance de un centro educativo, aunque la OCDE lo diga. Es un desafío grande incluso para el sistema educativo. En mi opinión, hay que mirar al ecosistema educativo, el conjunto de redes reales y virtuales, pero sobre todo reales, donde se produce el fenómeno educativo.

Hay una opción en la que está trabajando, por ejemplo, el Center for Data Analytics and Adaptive Learning de Pearson: sistemas de aprendizaje automático, en los que el contenido se adecue al progreso del estudiante en tiempo real a través de la evaluación de datos digitalizados y constantes de sus actividades y tareas. La OCDE desarrolla instrumentos de medición de habilidades sociales y emocionales tales como la perseverancia, la resistencia y la amabilidad. Estos sistemas llevarían la toma de decisiones pedagógicas fuera del aula y podrían servir los datos evaluados a los gobiernos, cuyas políticas pasarían a depender de este flujo continuo de datos (Ben Williamson, Fast Policy4).

Esto sería coherente con algunas de las propuestas sobre cambio laboral del profesorado. Insistencia en habilidades prácticas porque no entraría en la toma de decisiones; desfuncionarización porque no tendría valor su estabilidad y su independencia; desprofesionalización porque no habría discrecionalidad en sus decisiones; despolitización porque no construiría proyecto colectivo; evaluación y selección a la entrada y durante el ejercicio… Pero desde luego no sería coherente con reconocer el gran valor al profesorado de calidad. Me parece que sería incompatible con los retos sociales de la educación y con cualquier sentido de justicia educativa.

Es necesaria la formación específica de los profesionales para la intervención y resolución de los conflictos, la gestión de grupos y el aprendizaje entre iguales

Me ha ayudado leer a Innerarity5 para entender que tampoco responde a los retos de la sociedad del conocimiento. Señala que el governing by numbers es una manera de tomar decisiones de forma que parece que no se decide: indicadores, rankings, datos, medidas. Automatismos que actuarían como impedimentos para la comprensión, la interpretación de la realidad y, a fin de cuentas, como contención a la creatividad. No nos ayuda a resolver problemas porque lo más difícil de un problema es reconocerlo como problema, formular sus términos y la pregunta.

Hay otras opciones para afrontar el futuro de la educación. Ante la soberbia del big data, Sheila Jassanoff6 propuso desarrollar las “tecnologías de la humildad”. “Éstas son métodos, o mejor, hábitos de pensamiento institucionalizados que intentan hacerse cargo de los precarios límites del entendimiento humano –lo desconocido, lo incierto, lo ambiguo, lo incontrolable–. (…) Requieren de habilidades expertas y de formatos de relación entre los expertos, los que toman las decisiones y la opinión pública, diferentes de los que se consideraban necesarios en las estructuras de gobierno de la alta modernidad. Implican no sólo la necesidad de mecanismos de participación, sino también de una atmósfera intelectual en la que los ciudadanos sean alentados a poner en funcionamiento sus conocimientos y habilidades para la resolución de los problemas comunes” (Jassanoff, 2003: p.227). El profesorado debería tener estas habilidades expertas para la creación de inteligencia colectiva, en un marco de participación de la comunidad educativa.

Con esta visión más humanista, se corresponderían otros cambios profesionales.

Me parece estratégico para que el sistema educativo evolucione de manera continua y armónica, configurar las profesiones educativas como profesiones investigadoras. La evaluación debe formar parte de procesos de investigación-innovación rigurosos.

Se necesitaría una potentísima formación continua, vinculada al sistema universitario, apoyada en el trabajo en equipo en el centro, que colabore en el territorio y llegue a dimensionarse internacionalmente.

Es imprescindible la participación colegiada en la toma de decisiones educativas, probablemente con organizaciones que mejoren los actuales claustros y consejos escolares.

Una profesión orientada tanto al alumno como a su ecosistema educativo debería cohesionarse y legitimarse con un código ético.

El conjunto de la institución educativa debe tener nuevas capacidades para reforzar la orientación comunitaria de la educación: participación y organización de redes, antropología social, más idiomas y didáctica de las lenguas, educación social, salud, de orientación e integración laboral, perfiles técnicos, artísticos… Habría que estudiar cómo modificar la formación inicial, las especialidades y perfiles profesionales. Me parece importante que los currículos del personal educativo no sean todos puramente académicos. La experiencia laboral en otros campos, trayectorias artísticas, activismo social, debería configurar un mundo de saberes que no excluya los conocimientos de trabajo, del cuidado, del arte, de la política… Si los excluimos, discriminamos a la clase trabajadora y perpetuamos estereotipos.

La inteligencia colectiva necesita dar valor, oportunidad y complementariedad a todos los saberes y capacidades, por lo que será necesario revisar la organización del trabajo para potenciar el trabajo en equipo.

Los cambios profesionales que pueden inferirse de estos estudios ayudarían a un mejor ejercicio, y a una mejor educación. Ya habrían ayudado si se hubieran podido negociar en algún momento

El cambio que ya teníamos que haber cambiado

En cualquier lugar del mundo occidental, cuando se ha preguntado al profesorado por su profesión, ha expresado preocupaciones coincidentes: la alta dificultad y exigencia de su trabajo; inestabilidad y falta de control; falta de tiempo; aislamiento; currículum rígido; burocracia; presión para llegar a determinados objetivos; falta de apoyo de las familias; mal comportamiento del alumnado; sentir que el sistema es injusto y contradictorio.

Y ha expresado cuáles son los factores de satisfacción profesional: autonomía, colegialidad, ser escuchado y valorado, tener tiempo para aprender, reflexionar y planificar, el contacto directo con el alumnado, margen para la experimentación, sentir que haces un bien a las personas. John MacBeath, que trabajó mucho con los sindicatos escoceses, tiene buenas aproximaciones a este tema7.

Los cambios profesionales que pueden inferirse de estos estudios ayudarían a un mejor ejercicio, y a una mejor educación. Ya habrían ayudado si se hubieran podido negociar en algún momento.

En la mejora de las condiciones de trabajo, debemos priorizar el buen uso del tiempo. Se dice pronto, pero es un elemento difícil. La reducción y delegación del trabajo burocrático puede ayudar a racionalizar la tarea. Este es un elemento clave para todas las profesiones educativas, no sólo para el profesorado.

La convivencia es la esencia de la complejidad humana. Los problemas derivados de esta deben ser abordados desde varios flancos. Los conflictos existen y se puede aprender de ellos, si evitamos que nos destruyan. Algunas estrategias han sido más exploradas, como la mediación o la claridad en las medidas disciplinarias. La experiencia de Finlandia8 muestra que se pueden reducir las conductas agresivas desde el refuerzo de los lazos comunitarios, la corresponsabilidad, la solidaridad, el compañerismo. Las conductas abusivas, el acoso y otros problemas graves se intensifican con el hiperindividualismo, la clientelización y el consumismo, y la falta de cultura compartida. Es necesaria la formación específica de los profesionales para la intervención y resolución de los conflictos, la gestión de grupos y el aprendizaje entre iguales. En este aspecto, la experiencia práctica es fundamental.

El acompañamiento, asesoría y apoyo al profesorado debe ser desarrollado, tanto desde el punto de vista profesional como psicológico o jurídico, especialmente el apoyo al profesorado de nueva incorporación. Nuestra profesión tiene riesgos psicosociales. Las condiciones laborales pueden y deben hacer tres cosas: prevenir con una buena organización, compensar con sueldo y tiempo, apoyar con acompañamiento.

En todo caso, los cambios tienen que seguir el camino de la representación colectiva, la negociación y la concertación social. Después de años de lucha y pérdidas, en algunas comunidades autónomas se empieza a recomponer la negociación. Algo.

Es fundamental que no decidan por nosotras ni Pearson ni la OCDE ni las fundaciones. Un poquito de humildad.

1  http://www.oecd.org/edu/school/programmeforinternationalstudentassessmentpisa/buildingahigh-qualityteachingprofessionlessonsfromaroundtheworld.htm

2  file:///C:/Users/mros/Downloads/documento_preal41.pdf

3  GILES LIPOVETSKY, JEAN SERROY, La cultura-mundo, respuesta a una sociedad desorientada, Anagrama, 2010

4  https://codeactsineducation.wordpress.com/2016/08/29/super-fast-education-policy-fantasies/

5  http://www.fbofill.cat/publicacions/incertesa-i-creativitat-educar-la-societat-del-coneixement

6  https://www.hks.harvard.edu/sdn/articles/files/Jasanoff-Humility.pdf

7  http://www.fbofill.cat/publicacions/collaborar-innovar-i-liderar-el-futur-de-la-professio-docent

8  http://muhimu.es/educacion/metodo-kiva-acoso-escolar/

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Montserrat Ros

Secretaria de política educativa