“La familia es el espacio más importante en cuanto a valores”

IÑIGO LAMARKA ha destacado por su trabajo en la defensa de los derechos de las personas de orientación homosexual y de identidad transexual. Fue presidente de GEHITU (asociación de gays y lesbianas del País Vasco) y miembro del equipo directivo de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) desde 1997 hasta su designación como Ararteko. Es autor del libro autobiográfico “Diario de un adolescente gay”. Tanto por este libro como por su actitud en la defensa de la libertad sexual, especialmente en el ámbito educativo, recibió de la asociación EHGAM (Euskal Herriko Gay Askapen Mugimendua, creada en 1976) el Premio Triángulo de Oro. Fue profesor de euskera en AEK, del euskaltegi Rikardo Arregi y de la Escuela de Magisterio de la Diócesis de San Sebastián. Miembro del Euskal Kultur Mintegia (EKM) de la Universidad de Deusto y de la Comisión pro distrito universitario vasco. Ha colaborado en revistas de carácter cultural como Zeruko Argia.

IÑIGO LAMARKA fue profesor de Derecho Constitucional de la Universidad del País Vasco de 1984 a 1994. Está especializado en temas de derecho público vasco. En mayo de 1994 se incorpora como letrado de las Juntas Generales de Guipúzcoa. Fue Ararteko  (Defensor del Pueblo Vasco) entre 2004 y 2014, siendo el primero que es reelegido en el cargo. Su mandato expiró el 15 de octubre de 2014 trabajando hoy día como letrado de las Juntas Generales de Gipuzkoa. Siempre comprometido con la sociedad, Iñigo Lamarka realiza un trabajo diario en la defensa de los derechos sociales, la inclusión y cohesión social, y del respeto a la diversidad y la diferencia. 

 

 

¿Cómo podemos educar desde la infancia en que la diversidad es un valor a preservar y no un problema?

Antes que el cómo casi prefiero centrarme en el qué. Me parece que es muy importante que la escuela eduque también en valores y esto, por ejemplo, el informe PISA no lo valora. Conforme a los datos de un informe que hicimos estando yo al frente del ararteko en el 2009, los valores se adquieren a una edad muy temprana y la fuente principal de adquisición de valores es la familia. Primero la familia y, después, otros ámbitos que inciden de una manera notable en la educación en valores son la escuela y los iguales –la relación o interacción que se tiene con los iguales–.

Una sociedad democrática tiene que estar basada en valores democráticos y un valor democrático por excelencia es el respeto a la diversidad y el respeto al otro. Este valor hay que trabajarlo y cultivarlo porque es algo fundamental en una sociedad democrática. Como las políticas públicas no pueden incidir directamente en la familia o lo pueden hacer sólo a través de campañas de sensibilización social, la escuela se erige en un lugar importante donde educar en valores pero, claro, a la escuela se le exige demasiado. Se le está exigiendo que la formación en conocimientos sea la mejor del mundo y, además, muchos padres y madres están ejerciendo una presión excesiva para que la escuela en la que sus hijos o hijas están cursando estudios sea la más competitiva.

Entonces, ¿en qué lugar quedan los valores? En un lugar muy secundario, más si a eso le añadimos un complemento muy importante que es una transformación muy radical de la autoridad de los padres y madres y de los enseñantes. El escenario es muy diferente al que existía hace 30 años.

¿Qué está pasando en la escuela? La autoridad del maestro se ha resquebrajado, entre otras cosas porque hay padres y madres que cuando hay una situación de comportamiento disruptivo o más grave, en lugar de actuar a una con el profesor o profesora, van a pedir cuentas al centro escolar y recriminan su actitud si ha habido una sanción. En esta situación hay que hacer una reflexión sobre qué herramientas hay que utilizar para educar en valores, analizando debidamente con toda la comunidad educativa. No hay una reflexión conjunta y, si se ha hecho, no ha producido resultados prácticos en lo que llamamos educación en valores, que es absolutamente fundamental y si eso falla, como está fallando, me parece que en valores de respeto a la diversidad o respeto al diferente vamos a empezar a tener problemas, que es lo que está ocurriendo.

 

 ¿Somos una sociedad avanzada en cuestión de inclusión social o nos quedan todavía muchos prejuicios que desechar?

Se hacen estudios sobre desigualdad y no se les da demasiada importancia. Cuando hablamos de pobreza habría que especificar a qué nos estamos refiriendo. Hay 2 indicadores importantes: uno de ellos, que algunos denominan pobreza extrema, nos indica el nivel de familias cuyos ingresos no llegan al 30% de la media de ingresos de una comunidad y luego, hay otro indicador que es el de pobreza relativa, cuyo índice se sitúa en un 60%. En Euskadi también hay pobreza extrema, en torno a un 3,5%, y en una senda de mejora tendríamos que fijarnos como objetivo que ese índice fuese 0 y, a ser posible, que el índice de pobreza relativa disminuya o que también fuese 0. Debemos tender a ello.

Hay otro dato que es si cabe más preocupante y es que la desigualdad ha aumentado muchísimo. Hay estudios que demuestran que las diferencias en ingresos salariales en la sociedad van en una senda de desigualdad, de manera que en estos últimos años, muy afectados por la crisis económica financiera, el nivel de ingresos del 50% de las familias vascas no ha experimentado descenso; en cambio, en la mitad restante sí que ha habido una pérdida de poder adquisitivo, en algunos casos innegable. Una sociedad que quiere basar su organización en la justicia social debería tener como prioridad unas políticas públicas activas para erradicar la pobreza y también para disminuir la desigualdad.

Volviendo a los valores, ¿cuáles son las carencias más significativas de nuestro sistema educativo a la hora de enseñar tolerancia?

Es que la escuela no es un ente aislado. A la escuela van profesionales y van niños y niñas que llevan una mochila. En esa mochila hay cosas. En un informe del ararteko se hizo una encuesta por edades a 1.500 niños y niñas de entre 6 y 16 años y se les preguntó sobre respeto al diferente: respeto a las personas inmigrantes, respeto a las personas gitanas, personas con discapacidad, personas con orientación homosexual y valores de igualdad entre mujeres y hombres y la buena noticia es que la mayoría de los niños y niñas respondían de una manera compatible con los derechos humanos y los valores democráticos, pero había unas bolsas de intolerancia e incluso de expresiones de odio hacia personas diferentes, en ocasiones de actitudes e ideas de machismo y sexismo, ciertamente preocupantes. Es un porcentaje minoritario, insisto, pero un porcentaje significativo con actitudes intolerantes.

¿Cómo hay que trabajar en esto? Hay que tener una visión en conjunto de la sociedad, de manera que no se puede compartimentar la educación en valores en diferentes segmentos, pero se tiene que actuar en todos. Quiero decir, la escuela tiene un papel muy importante; seguramente el más importante por la cantidad de horas que pasan en ella y porque es un ámbito, después de la familia, donde se educa en valores.

Digo en valores o en contravalores porque con nuestro comportamiento estamos continuamente expresando valores positivos y negativos. El comportamiento humano está basado en una serie de principios y valores que están dentro. La escuela es un ámbito muy importante pero lo es también y cada vez más los ámbitos extraescolares. Los niños y las niñas cada vez realizan más actividades fuera de la escuela. Entonces, si haces una labor formidable en la escuela pero luego esos niños van a un campamento de verano o van a una actividad extraescolar deportiva, de ocio, de música,… y ahí no se trabaja nada en valores, mal andamos.

Insisto, el espacio más importante es el de la familia pero ahí directamente no se puede incidir. Los valores no son inmutables. La gente va evolucionando. De entrada tendría que haber un planteamiento integral. A partir de ahí que jueguen diferentes políticas públicas que estén todas ellas debidamente y armónicamente coordinadas para que tengamos un mejor resultado en algo fundamental como es la educación en valores.

 

Elige por orden de preferencia entre los adjetivos que se citan aquellos que consideres imprescindibles para expresar tu idea de la educación: Democrática, plural, crítica, multilingüe, transgresora, abierta y equitativa

En primer lugar, democrática. Después, equitativa. Tercero, plural; cuarto, multilingüe. También crítica, me parece importante. Transgresora, no. La palabra crítica define lo que quiero expresar y transgresora me parece excesivo.

 

¿Qué noticia relacionada con el ámbito educativo desearías ver impresa?

 Me gustaría oír la noticia de que diferentes agentes que forman parte de la comunidad educativa, y también del conjunto de la sociedad, se encierran en un lugar aislado necesariamente para debatir a fondo durante un periodo de tiempo prolongado, digamos que un mes por ejemplo, todas las necesidades que tiene la enseñanza y con la participación de expertos y también de agentes conocedores de sistemas educativos de otros países. ¿Y a qué agentes me estoy refiriendo? Evidentemente la administración educativa tendría que estar ahí, pero es muy importante la participación de los docentes, absolutamente clave, y la apreciación de los AMPAS, de padres y madres, y también de los propios chavales –lógicamente a esas edades en las que ya tienen un juicio que puedan expresar; estamos hablando de alumnos de Bachillerato o de grado superior de Formación Profesional, pero incluso de alumnos de la ESO– y también de diferentes agentes sociales porque la educación concierne y debe concernir al conjunto de la sociedad.

Para mí esa sería la mejor noticia; con el objetivo de que haya un pacto educativo en serio, con todos los agentes educativos, que lleve a una transformación radical de la escuela. Vamos a sentarnos en serio para analizar, para debatir con toda la documentación, con la apreciación de todos los expertos y agentes sociales que haga falta –he dicho un mes, aunque seguramente haga falta más tiempo– y sin focos periodísticos. No generar noticias todos los días porque por mi trabajo sé que el trabajo parlamentario es mucho más eficaz y fructífero si se trabaja en ponencia que no en comisión o en pleno rodeados de periodistas. Luego sí, el resultado ya se dará a conocer por los medios de comunicación porque eso habría que socializarlo. Esa sería la mejor noticia.

Últimos comentarios

  • Pedro

    Una entrevista muy interesante. A la vista de lo que está sucediendo en USA, Rusia o Inglaterra no debemos olvidar que los derechos no son heredan.

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