La realidad de la pobreza en España

A PESAR DE LOS COMPROMISOS ADQUIRIDOS, el informe El estado de la pobreza: seguimiento del indicador de pobreza y exclusión social en España 2008-2017 sostiene que España está lejos de cumplir los objetivos de reducción de pobreza y/o exclusión social, o al menos de recuperar los datos de la década pasada.

Uno de cada tres menores de 16 años está en riesgo

Las cifras siguen siendo preocupantes, aunque muestran una leve mejoría general. No obstante, el análisis detallado muestra que España, en primer lugar, no ha cumplido con los objetivos planteados al comienzo de la década para la estrategia de crecimiento sostenible Europa 2020. Así, no solo faltan casi dos puntos porcentuales para volver a los datos de 2009, sino que quedan otros tres para alcanzar la meta, lo que en términos absolutos implica sacar de la pobreza y de la exclusión social a 2,3 millones de personas antes de 2019.

El informe El estado de la pobreza: seguimiento del indicador de pobreza y exclusión social en España 2008-2017, presentado por la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN-ES), muestra el empeoramiento de las condiciones de vida de las personas más pobres, así como el incremento de los indicadores basados en la desigualdad territorial y en el género. Y lo hace con el seguimiento del indicador Arope (At Risk Of Poverty and/or Exclusion, por sus siglas en inglés, que quiere decir en riesgo de pobreza y/o exclusión social).

La pobreza severa alcanza al 6,9% de la población, el segundo dato más alto desde que se inició la medición y mayor al registrado en 2014. Lo mismo ocurre con la brecha de la pobreza, que se sitúa actualmente en el 32,4%.

Y la desigualdad territorial vuelve a mostrar un comportamiento similar al de otros años. El informe dibuja “una España dividida por una línea de este a oeste y a la altura de Madrid, en la cual, las comunidades autónomas al norte registran tasas muy bajas en los indicadores de pobreza y/o exclusión y, por el contrario, las situadas al sur, registran tasas extraordinariamente elevadas”.

Edad, empleo y educación

En 2017, la tasa Arope se redujo para todos los grupos de edad, excepto para las personas mayores de 65 años. El informe, en el caso de este último grupo, es claro al afirmar que esta situación tiene que ver más con el comportamiento general del umbral de pobreza y no con la variación de sus ingresos, que son prácticamente fijos a pesar de las variaciones que se puedan dar en las pensiones. Sí destaca la diferencia entre mujeres y hombres, ya que la diferencia en la cuantía que reciben unas y otros año aumenta en términos absolutos año a año, donde ellos ganan aproximadamente un 60% más que ellas.

Para las y los menores de 16 años, y para el grupo de personas entre 16 y 29 años, el índice de riesgo de pobreza y/o exclusión social es altamente preocupante, representando a un tercio de la población en cada rango de edad: un 31% para el primer grupo, y un 34,8% para el segundo. Es verdad que los datos han mejorado en los últimos 4 años, pero no deja de ser una proporción alta y, por supuesto, lejos de las metas planteadas para el próximo año.

Si bien el paro ha ido disminuyendo desde 2013, desde ese año las tasas de pobreza se han ido incrementando, lo que se explicaría, según el informe, por “el aumento de la población ocupada a tiempo parcial, la reducción del poder adquisitivo de las personas trabajadoras y la reducción en el tiempo de duración de los contratos”, lo que confirma que no cualquier empleo protege de la pobreza y que las condiciones laborales también inciden de forma importante en los resultados.

Así mismo, el documento presentado muestra un importante aumento en los índices de pobreza de las personas con estudios superiores, en tanto el de las personas con estudios primarios o con secundarios de primera etapa se mantiene a siete puntos de la población media y lejos de las cifras de 2008.

Con rostro de mujer

“Las mujeres registran tasas más elevadas en AROPE, riesgo de pobreza, privación material severa, baja intensidad de empleo en el hogar, pobreza severa y todas las variables relativas al mercado de trabajo. Aunque las diferencias no son muy elevadas, la tendencia al deterioro de la situación de las mujeres con respecto a los hombres es clara”, añade el estudio, que también destaca que si bien la tasa de riesgo de pobreza se ha reducido para la población en general, para ellas registra el valor histórico más alto.

El informe completo se puede consultar en: https://www.eapn.es/estadodepobreza/descargas.php.

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