Madrid: preocupante presencia de agentes químicos en los centros educativos

EL CÁNCER ES ACTUALMENTE UNA DE LAS ENFERMEDADES más graves y temidas de nuestra sociedad, siendo una de las principales causas de mortalidad laboral en la Unión Europea.

Por otra parte, existen numerosos productos capaces de producir cáncer que están presentes en el ambiente de trabajo. Es un hecho constatado desde siglos: ya en 1775, el doctor Sir Percival Pott estableció por primera vez la relación del cáncer de escroto con el trabajo de los deshollinadores. Desde entonces, se han ido acumulando numerosos datos epidemiológicos y evidencias que confirman la relación del cáncer con la exposición laboral a determinados agentes químicos o mezclas, a las radiaciones ionizantes y no ionizantes, y a ciertos virus.

A pesar del tiempo y de las evidencias científicas, la situación no ha cambiado. Todos los días continúan muriendo trabajadores como consecuencia directa de la exposición a productos cancerígenos en su puesto de trabajo. No obstante, según declaraciones de la comisaria de Empleo, Asuntos Sociales, Capacidades y Movilidad Laboral de la UE, Marianne Thyssen, “a través de las sucesivas actualizaciones de la directiva sobre agentes carcinógenos o mutágenos, hemos dado un paso fundamental para proteger a los trabajadores europeos frente al mayor asesino silencioso en el lugar de trabajo: el cáncer”.

Primeros estudios

Para COOO de Madrid, la prevención de riesgos laborales es una prioridad sindical, por lo que, con el objetivo de “conocer para actuar”, en 2003 la Unión Sindical de Madrid Región (USMR) de CCOO, junto con la Fundación para la Prevención de Riesgos laborales, presentaron un primer estudio sobre exposición laboral a agentes cancerígenos y mutágenos en la población trabajadora de la Comunidad de Madrid.

La realización de este estudio tuvo dos objetivos: en primer lugar, impulsar la prevención y el control de los agentes cancerígenos y mutágenos en las empresas; y, en segundo, fomentar la participación de trabajadores y trabajadoras y sus representantes en la prevención y control de los agentes carcinógenos. Para realizar este trabajo, se obtuvieron muestras de las empresas de las diferentes ramas de actividad presentes en el mercado laboral de nuestra comunidad.

En el caso del sector de enseñanza, se realizaron muestras en centros públicos, privados y concertados, y se tuvieron en cuenta las etapas de Enseñanza Secundaria, Formación Profesional y enseñanzas, para detectar espacios y actividades en que pueden hallarse este tipo de agentes.

Continúan muriendo trabajadores y trabajadoras como consecuencia directa de la exposición a productos cancerígeno en su puesto de trabajo

Cabe señalar que, si bien es cierto que los datos obtenidos, en general, no fueron los deseados, en lo que a enseñanza se refiere, el preocupante resultado obtenido supuso una sorpresa.

Entre los resultados, cabe destacar:

  • Los sectores donde se detectó mayor presencia de agentes cancerígenos y mutágenos fueron: fabricación de productos metálicos (30,6%), enseñanza (10,2%), artes plásticas (9,2%), plásticos (9,2%) y laboratorios farmacéuticos (7,1%).
  • De los centros visitados en enseñanza, en un 23,1% no había presencia de cancerígenos, frente a un 76,9% que sí tenían, siendo el sector educativo, después del sanitario, el de mayor porcentaje de centros con presencia de sustancias cancerígenas y mutágenas.
  • Los agentes cancerígenos hallados en el sector de la enseñanza suman en total 31, cifra que solo es superada por el sector de fabricación de productos metálicos. Muy superior, por tanto, a la de artes gráficas, sanidad, funerarias, talleres, etc., sectores que, en principio, podrían parecernos más proclives a la presencia de estos agentes.
  • Los principales agentes cancerígenos utilizados en los centros educativos fueron el formaldehido, los cromatos y el benceno. Estos productos se utilizan principalmente en prácticas de laboratorio, pero también se encontró formaldehído en aislantes para el techo o amianto presentes en la construcción de algunos centros.

Con los datos obtenidos, podemos concluir que el sector de enseñanza en la Comunidad de Madrid se situaba, no solo entre los primeros en lo que se refiere al porcentaje de centros en los que se trabaja con agentes cancerígenos, sino que es también uno de los sectores con mayor número de ellos.

Resultó también preocupante el absoluto desconocimiento que existía entre los/as trabajadores/as, delegados/as y mandos intermedios respecto a la peligrosidad de los productos utilizados y a sus repercusiones en la salud, unido a la falta de interés de las patronales de los centros privados y de la propia Administración educativa respecto a cancerígenos, su prevención y la protección de la salud de los trabajadores y trabajadoras a su cargo.

Conviene destacar que, en enseñanza, a pesar de ser el sector donde se emplean porcentualmente más productos cancerígenos y están presentes en un mayor número de centros, es en los que menos se tienen en cuenta estos riesgos para su evaluación. En la actualidad, tan solo en algunos centros universitarios se introduce en el Plan de Prevención la evaluación de este tipo de riesgos y, por consiguiente, las medidas preventivas que conviene adoptar. Tan solo en un 10% de los centros visitados tenían identificados todos los elementos cancerígenos en las evaluaciones de riesgo, frente a un 90% donde no se identificaba ninguno en la evaluación.

Ante los resultados expuestos, la necesidad de prevenir y controlar los cancerígenos y mutágenos laborales es evidente. Surge, en primer lugar, de los elevados datos de exposición disponibles; en segundo lugar, del importante daño que se produce para la salud; y, en tercer lugar, de la propia definición de un cancerígeno como riesgo profesional, ligado pues al trabajo y, por lo tanto, evitable.

El riesgo permanece

Tres años después, ante lo sorprendente y preocupante de los resultados obtenidos, la USMR de CCOO, en colaboración con la Federación de Enseñanza de Madrid, en el marco del II Plan Director de Riesgos Laborales se planteó un nuevo estudio sobre riesgos químicos en los centros educativos de la Comunidad de Madrid, en el cual aparecieron también los cancerígenos y mutágenos.

A pesar de la información dada con anterioridad por CCOO en los centros de trabajo a los/as delegados/as y trabajadores/as, cuando se inició el estudio de químicos la situación había cambiado muy poco o nada. Tan solo en el 17% de los centros (todos universitarios) se había procedido a la eliminación o sustitución del producto. En otros centros, se habían conseguido mejoras en las condiciones de utilización a través de la instalación o mejora de los sistemas de extracción localizada y la limitación del número de trabajadoras y trabajadores expuestos.

Entre las deficiencias detectadas en este segundo estudio de químicos, se encuentran:

  • Que, en el 81,8% de los centros visitados, no estaban incluidos los riesgos químicos en la evaluación y, en el 18,2%, estaban incluidos solo en la evaluación inicial. No existía, por tanto, ninguna propuesta de medida preventiva ante la exposición a dichos riesgos.
  • En tan solo un 27,3% de los centros los productos químicos eran conocidos y estaban identificados en la evaluación de riesgos; en un 54,5% eran conocidos por delegados y delegadas, pero no identificados en la evaluación, y en un 18,2% no eran conocidos.
  • En lo que se refiere a los datos de seguridad de los productos, tan solo un 9,1% de los/as delegados/as de prevención disponían de esta documentación.
  • Sobre el deber de las empresas de llevar a cabo una vigilancia de la salud en función de los riesgos a los que están expuestos trabajadores y trabajadoras, en enseñanza tan solo se realizaba dicha vigilancia en un 9,1% de los centros con presencia de químicos; en un 45,5% no se realizaba y el otro 45,5% no sabían o no contestaban.

Conclusiones

De las cifras obtenidas se concluye que los agentes químicos, entre los que se encuentran también los cancerígenos y mutágenos, están siendo obviados por la Administración educativa y las patronales de los centros educativos privados, a los que no parece importarles la prevención de la salud de las personas que trabajan a su cargo.

La ausencia de evaluaciones de riesgo higiénico y de medidas preventivas, unida a la falta de información, sitúan a las y los trabajadores en la más absoluta desprotección.

La ausencia de evaluaciones de riesgo higiénico y de medidas preventivas, unida a la falta de información, sitúan a las y los trabajadores en la más absoluta desprotección

Trascurrida ya una década de la realización de estos estudios, y después de haber facilitado información en los centros y a los delegados y delegadas de prevención y haber desarrollado dos campañas como la de “Cáncer cero en el trabajo”, promovida por la Secretaría de Salud Laboral de la Confederación Sindical de CCOO, o la campaña para la identificación del Amianto, nos planteamos, en el marco del V Plan Director, impulsar de nuevo esta línea de trabajo con la elaboración del estudio “Exposición laboral a agentes cancerígenos y mutágenos” que continúe la labor de intervención directa en los centros de trabajo iniciada en 2003 y nunca abandonada, y nos permita actualizar la información y realizar propuestas.

En este camino, el papel de los/as delegados/as de prevención de CCOO es, como siempre, imprescindible e insustituible, pero evidentemente no es suficiente. La Administración, como garante de la vida y la salud de las y los trabajadores, debe asumir su responsabilidad y controlar el cumplimiento de la legislación vigente, adoptando un papel mucho más activo y marcándose, como un objetivo específico, el control de la exposición laboral a los agentes químicos.

Desde CCOO de Madrid queremos animar a todos y todas a continuar con el trabajo iniciado con este proyecto, en el convencimiento de que, con nuestro empeño, lograremos alcanzar nuestro objetivo, que no puede ser otro que preservar la salud y la seguridad de trabajadoras y trabajadores.

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Mara de la Cruz Calle Tierno

Técnica de Prevención de Riesgos Laborales y adjunta a la Secretaría de Salud Laboral de la USMR de CCOO