¿Pueden ser los móviles una herramienta didáctica en el aula?

MÓVILES, REDES SOCIALES, INTERNET, TECNOLOGÍA, ROBÓTICA Y PROGRAMACIÓN. Seis elementos que han irrumpido con fuerza en prácticamente todos los ámbitos de nuestra vida pero que, en la escuela, todavía pueden causar algo de resquemor. Sobre todo, los teléfonos y las redes sociales. ¿Estamos sabiendo aprovechar su potencial, teniendo en cuenta la masificación de su uso como ocio e incluso en el ámbito laboral?

Apenas un 28% del tiempo dedicado a las redes sociales en España se utiliza con fines profesionales o de estudio, menos de la mitad del tiempo que los usuarios destinan a escuchar música o ver vídeos, según se desprende del Estudio Anual de Redes Sociales 2019, presentado en junio por IAB Spain. En tanto, el informe Digital 2019 en España sostiene que pasamos una media de 5 horas y 18 minutos conectados a Internet desde cualquier dispositivo, casi el doble de lo que dedicamos a ver televisión y algo menos de un tercio del tiempo que utilizamos en las redes sociales. El INE va más allá al afirmar que el 94% de las y los adolescentes de 15 años tiene un smartphone.

¿Qué estamos haciendo en las redes sociales? Según la 21ª encuesta de AIMC Navegantes en la Red, “las actividades que más realizan con el móvil son consultar correo electrónico, mensajería instantánea, navegar, redes sociales, leer noticias y consultas bancarias”. ¿Por qué el sector de la formación y la enseñanza no han sabido aprovechar el potencial de los smartphones, las redes sociales e Internet para ofrecer oportunidades atractivas para las y los usuarios?

 

Lento avance

La educación en España ha dado importantes pasos en materia de tecnología, tales como robótica o programación. El informe Programación, Robótica y pensamiento computacional en el aula. Situación en España presentado por Intef en enero de 2018 sostenía que varias comunidades autónomas “han comenzado a incluir nuevos contenidos en diferentes asignaturas, especialmente en educación Secundaria. En la mayoría de los casos, no obstante, se trata de asignaturas optativas, por lo que en la mayor parte de nuestro país un estudiante puede cursar toda la educación obligatoria sin haber recibido apenas ningún tipo de formación en relación con estas habilidades”. Y la metodología, en general, tampoco se ha adaptado.

Y es que, pese a la gran penetración de la tecnología en la sociedad, donde se calcula que el 95% de los jóvenes usa Internet para encontrar vídeos informativos o que más del 60% de los niños entre 10 y 15 años tiene móvil, apenas el 10% de los centros cuenta con dispositivos digitales en las aulas, según un artículo publicado por Fundación UNIR.

La situación y alcance del uso de dispositivos móviles no está regulada. Francia es el único país de nuestro entorno que los ha prohibido en los centros educativos, pero España todavía no ha tomado ninguna medida. De momento, a falta de legislación, cada centro educativo decide qué hacer. Pese a los potenciales peligros en cuanto a distracción, disrupción y posibles situaciones de acoso escolar –ciberbullying–, aún no hay un consenso respecto de las consecuencias positivas o perjudiciales de incorporarlos como una herramienta educativa más, sobre todo teniendo en cuenta las capacidades técnicas y tecnológicas que ofrecen.

 

Competencia digital

Fundación Telefónica, en el informe Sociedad Digital en España 2017, sostenía que, según datos de Eurostat de 2016, solo el 31% de los españoles y el 29% de los europeos contaban con competencias digitales avanzadas, y el 23% de los españoles y el 27% de los europeos con habilidades digitales básicas, lo que significa que “prácticamente la mitad de la población española y europea no tiene las competencias digitales necesarias para afrontar adecuadamente la transformación digital actual”.

Pero los datos se contradicen con la percepción de la mayoría de la ciudadanía europea y española, quienes consideran en un alto porcentaje (entre el 70% y el 80%) que tienen las habilidades digitales necesarias para desempeñar sus trabajos actuales y futuros. “Existe, por tanto, una cierta desconexión entre las necesidades futuras de la realidad digital y las percepciones de los ciudadanos sobre las exigencias de esta realidad en cuanto a conocimientos y capacidades”.

En esa línea, entre las iniciativas presentadas por el PSOE en el documento Propuesta Abierta para un Programa Común Progresista el 3 de septiembre, se encuentra la Estrategia de Digitalización en Educación y Formación Profesional, que se desarrollará en cuatro líneas: un Plan de conectividad de los centros educativos, con conexiones de alta capacidad para 2021; el desarrollo de la competencia digital del profesorado, el alumnado y los propios centros educativos, y la creación de la Escuela de Inteligencia Artificial y el Pensamiento Computacional; la incorporación a todos los títulos de FP un módulo profesional sobre digitalización aplicada al sector productivo correspondiente y el diseño de 80 nuevas ofertas de FP asociadas a la economía digital, ofreciendo cada año no menos de 15 nuevas ofertas formativas; y la modificación de la arquitectura y la organización física de los centros, promoviendo la transformación de espacios de acuerdo con el aprendizaje cooperativo y fruto de la incorporación de la digitalización.

El debate está abierto y aún no hay ninguna línea clara de acción por parte del Gobierno ni de los partidos políticos. Los móviles, al menos por ahora, seguirán siendo solamente un elemento distractor en el aula y no parece haber indicios de una masificación de su uso como herramienta pedagógica, más cuando el profesorado todavía no cuenta con una cultura digital potente especialmente dirigida hacia lo pedagógico y las limitaciones curriculares son las que son en cuanto a las exigencias de contenidos por impartir. Es verdad que quizás así no resulta fácil su regulación y aprovechamiento en clase. No obstante, su potencial como herramienta para proyectos, deberes y desafíos puntuales está siendo claramente desaprovechado.

Escribir comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Autoría