La afiliación sindical es imprescindible

COMO TANTOS JÓVENES DE CLASE TRABAJADORA EN NUESTRO PAÍS, he compaginado a lo largo de mis años de formación académica el trabajo con el estudio. La hostelería ha sido desde hace años mi fuente principal de ingresos, trabajando en jornadas parciales en este antiguo y sacrificado arte del servicio.

“Uno sirve, pero no es un siervo”, me repetía un antiguo profesor de la Facultad cuando le expresaba los sinsabores y mi desasosiego con esta profesión, haciendo referencia a aquella conocida escena de La vita è bella. Yo le respondía que estaba de acuerdo con la primera parte de tal afirmación, pero no con la que seguía, “servir es el arte supremo, Dios es el primer servidor”. La comparación es un elogio odioso, ni siervos ni dioses; nuestra dignidad es más tangible, más material.

Lo cierto es que en el trabajo de la hostelería este principio de dignidad y respeto por nuestros derechos laborales pocas veces se cumple, y cuando sí se hace es más bien a regañadientes y con recelo patronal, como si la exigencia por el cumplimiento de unos mínimos fuera una afrenta, como si no existiera convenio… Es por esto por lo que decidí afiliarme hace tres años a CCOO, para conocer mis derechos y defender mis intereses como trabajador en la relación laboral, pues está claro que no podemos cambiar nuestras circunstancias individualmente; y, ante la ausencia de conciencia y compañerismo de clase, los sindicatos son imprescindibles para conservar y conseguir derechos. Más todavía en estos tiempos de ofensiva reaccionaria.

Afortunadamente, he sido admitido en el Máster de Profesorado de Secundaria de la Universidad de València y pronto comenzará un nuevo periodo de formación con un destino más motivador desde el punto de vista laboral y personal. Permitidme que os cuente los hechos que lo han hecho posible, pues nuevamente tengo que agradecer a CCOO, y más concretamente a la Federación de Enseñanza, su apoyo.

Recortes

A principios de este año comenzamos una serie de asambleas en la Facultat de Filosofía de la Universitat de València para protestar contra el recorte en el número de plazas del Máster de Profesorado de Secundaria1 que el Consejo de Gobierno de la Universidad había decidido hacer dos años antes. De 1.200 plazas se pasó a una oferta de 800 para todas las especialidades de Máster, encontrándose entre las más perjudicadas las de Filosofía, Economía y Formación y Orientación Laboral (FOL), que sufrieron un recorte del 50%. En mi especialidad, Filosofía, se pasó de una oferta inicial de 40 plazas a 20, recorte que suponía directamente la exclusión del sistema público a un número considerable de estudiantes sin posibilidades económicas para realizar un máster habilitante de estas características.

Esta asamblea, que decidimos denominar @UVrecorta (que sigue en activo), estaría formada por estudiantes de diversas facultades y contó con el apoyo de sindicatos estudiantiles y de trabajadores, entre los cuales se encontrarían Acontracorrent, FEU y CCOO. Durante semanas realizamos una recogida de firmas entre las y los estudiantes de la Universidad que presentamos en reunión a Isabel Vázquez Navarro, vicerrectora de Estudios y última responsable del restablecimiento de estos recortes.

La respuesta que nos ofreció en esta reunión, después de presentarle nuestras demandas y las más de 500 firmas recogidas, fue decepcionante. Se nos dijo que no había un problema de demanda real (lo cual contrastaba con el hecho de que éramos los y las estudiantes allí reunidos quienes estábamos reclamando más plazas de máster) y que este recorte en realidad consistía en un ajuste de carácter técnico. Se nos prometió que habría una reestructuración por especialidades dentro del número de plazas totales establecidas el 3 de noviembre del 2020, pero no habría una recuperación de las 400 plazas de máster recortadas.

Ciertamente, logramos un 100% más de plazas en la especialidad de Filosofía, pero tristemente no conseguimos nuestro principal objetivo: revertir el recorte total. Quizá nos faltó tiempo y alcance, pero indudablemente el apoyo de los sindicatos ayudó mucho a nuestra asamblea para que se escucharan nuestras demandas con mayor fuerza.

Afiliación sindical

Como afiliado, es probable que en unos años cambie mi vinculación en la Federación Servicios por la Federación de Enseñanza, pero, en cualquier caso, una y otra Federación forman parte de un mismo sindicato. Los tiempos “líquidos” (y precarios) de nuestra modernidad nos obligan a considerar el movimiento profesional de nuestras generaciones y CCOO nos ofrece la posibilidad de trabajar y vincularnos organizativamente, sea cual sea la sección productiva del trabajo que desempeñemos.

La afiliación sindical, en cualquier sector de la economía, es imprescindible para protegerse jurídicamente en la relación laboral. Y, ante la precariedad que sufrimos las y los jóvenes, sería deseable una mayor afiliación sindical de nuestras generaciones para mejorar las relaciones laborales en nuestro país. Tengamos esperanza y miremos al futuro, como afirmaría Fichte, porque los eslabones de la cadena de la historia están cerrados en el pasado, pero no así los eslabones del porvenir.

1. La demanda de plazas en el Máster de Profesorado de Secundaria no se circunscribe únicamente a la Universitat de València. Un artículo de El País se hacía eco del aumento de la demanda de solicitudes, 80% más en los últimos dos cursos. Un 46% del total de la oferta formativa se encuentra en manos del sector privado, con precios de matrícula desorbitados. Por otra parte, es importante mencionar la falta de plazas de máster en la UNED, 690 plazas para todo el Estado, y cuyo acceso es casi imposible. Esta modalidad de estudio a distancia es una opción que se ajusta mucho a las necesidades de las y los jóvenes.

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A. G. B.

Estudiante del Máster de Profesorado en el País Valencià